El sobrino del mago
narra los principios del mundo de Narnia, cuando dos niños, Digory y Polly, son llevados mágicamente a través de unos anillos mágicos creados por el tío Andrew (tío de Digory), que se declaraba a sí mismo como mago. Por medio de los anillos llegan a un bosque, donde hay charcas de agua que llevaban a diferentes mundos. Tras conocer el final del extraño mundo de Charn, despiertan involuntariamente a Jadis, la Bruja Blanca, quien se las ingenia para ir con ellos al bosque. Al entrar en un mundo donde sólo había oscuridad, la "nada", ven el proceso de la creación de Narnia que empieza con una dulce canción de Aslan, el león.
El león, la bruja y el armario
presenta la historia de cuatro niños, Peter, Susan, Edmund y Lucy Pevensie, quienes a través de un armario mágico que se encuentra en la casa de un misterioso profesor, el profesor Kirke ( en el penúltimo libro:el Sobrino del Mago, se revela de que él, Kirke, estuvo y fue el primero en descubrir y ver la fundación de Narnia) dentro descubren el camino a la mágica, maravillosa, y alguna vez pacífica, tierra de Narnia, que hace ya cien años se encuentra en un invierno eterno, sin Navidad, debido a la malvada Bruja Blanca. Afortunadamente, los cuatro hermanos conocen al gran león Aslan y toman parte en la batalla para derrotar a los poderes glaciales de Jadis (la Bruja Blanca) para siempre.
Así los niños con la ayuda de Aslan liberarán a Narnia de la tiranía de la bruja y llegarán a convertirse en los más grandes soberanos de aquel maravilloso mundo y su reinado será la etapa más feliz en la tierra de Narnia: La Edad Dorada de Narnia. Un día, al salir de caza, los reyes llegan al lugar por donde llegaron a ese mundo y regresan al suyo. Allí comprueban que siguen siendo niños y que el tiempo en Narnia es muy diferente al de nuestro mundo (mientras que ellos pasaron 15 años en Narnia, en nuestro mundo no pasó ni un segundo).
El caballo y el muchacho
Relata la historia de Bree, un caballo parlante, y Shasta, un chico, que vivían en Calormen, un reino al sur de Narnia. El día que se conocen, deciden regresar a Narnia y recuperar su libertad. En su viaje descubren que los calormenos planean invadir Narnia y empieza la alarma de una posible guerra. Esta crónica se desarrolla durante el reinado de los hermanos Pevensie como reyes y reinas de Narnia: la Edad Dorada, quienes derrotan a los invasores. Al final Shasta descubre que es el hijo del rey de Archenland, y su verdadero nombre es Cor. Aslan convierte al príncipe calormeno enemigo en un burro por su idocracia e hiprocresia y por sus malas palabrería, debido en no creer en él.
El príncipe Caspian
Nos cuenta la historia del segundo viaje a Narnia de los hermanos Pevensie, en el cual descubren que aunque en nuestro mundo sólo pasó un año, en el de Narnia pasaron 1300. Al volver, se enteran de que el malvado rey Miraz de Telmar ha tomado control de Narnia. Su ley parece que ha logrado la aniquilación de todas las criaturas mágicas de Narnia, pero todavía quedan muchas escondidas. Los cuatro niños ayudan al joven príncipe Caspian a organizar su ejército de Bestias Parlantes y, con la ayuda del gran león Aslan, Narnia es liberada una vez más del mal. En el momento en que los niños vuelven a nuestro mundo, se da a conocer de que los hermanos mayores (Peter y Susan) no regresarán más a Narnia, porque ya no son niños y han aprendido todo lo que debían.
La travesía del Viajero del Alba
Narra el regreso de Edmund y Lucy Pevensie, acompañados por su molesto primo Eustace, a Narnia. Una vez allí, acompañan al ahora rey Caspian X y al fiel ratón Reepicheep en un viaje a través del mar para encontrar a los siete lores que fueron desterrados cuando Miraz, el malvado tío de Caspian, usurpó el trono. Este largo viaje les trae a cara muchas maravillas y peligros en islas desconocidas, como su salida hacia el país de Aslan al final del mundo.
La silla de plata
Es el primer libro sin los hermanos Pevensie. Esta vez, Aslan llama a Eustace de regreso a Narnia, junto con su compañera de clases Jill Pole. Aslan proporciona a Jill cuatro claves cruciales para encontrar al príncipe Rilian, hijo de Caspian, que está desaparecido. Sin embargo, en las aventuras del viaje van olvidándose de las pistas. Eustace y Jill se enfrentan con muchos peligros antes de encontrar a Rilian y liberarlo del hechizo de una bruja capaz de convertirse en serpiente.
La última batalla
es la crónica del fin del mundo de Narnia. Digory, Polly, Jill, Eustace, Edmund, Lucy y Peter regresan a Narnia para salvarla de los invasores y también de un falso Aslan; Susan no regresa, ya que ahora sólo le interesan cosas como cosmeticos, novios y cosas de chicas. Los protagonistas llegan a Narnia al sufrir un accidente en el que mueren pero Susan no iba con ellos así que ella no muere y puede que esa sea la razón más importante de que no haya llegado a Narnia. Aunque en realidad Narnia nunca tiene fin, pues la Narnia que creían real no era más que una copia de la verdadera. Por lo tanto Narnia nunca acaba.
viernes, 27 de marzo de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
Futurismo
El Futurismo fue el movimiento inicial de las corrientes de vanguardia artística, fundado en Italia por Filippo Tommaso Marinetti, quien redactó el Manifeste du Futurisme, publicado el 20 de febrero de 1909, en el diario Le Figaro de París.
...un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.
Contenido
* 1 Descripción
* 2 Estética
* 3 El futurismo en otros países
* 4 Trascendencia del Futurismo
* 5 Notas
* 6 Bibliografía
* 7 Enlaces externos
Descripción
El Futurismo surgió en (Milán) Italia, impulsado por Filippo Tommaso Marinetti. Este movimiento buscaba romper con la tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte. Consideraba como elementos principales a la poesía el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y la bofetada irreverente. Tenía como postulados: la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica.
Rechazaba la estética tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, basándose en sus dos temas dominantes: la máquina y el movimiento. Se recurría, de este modo, a cualquier medio expresivo (artes plásticas, arquitectura, urbanismo, publicidad, moda, cine, música, poesía) capaz de crear un verdadero arte de acción, con el propósito de rejuvenecer y construir de nuevo la faz del mundo. El poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti recopiló y publicó los principios del futurismo en el manifiesto de 1909. Al año siguiente los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el Manifiesto del futurismo.
El futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Para ello superpuso acciones consecutivas, una especie de fotografía estroboscópica o una serie de fotografías tomadas a gran velocidad e impresas en un solo plano. Ejemplos destacados son el Jeroglífico dinámico de Bal Tabarin (1912, Museo de Arte Moderno, Nueva York) y el Tren suburbano (1915, Colección Richard S. Zeisler, Nueva York), ambos de Gino Severini. En el campo de la fotografía destacaron los hermanos Bragaglia y sus imágenes movidas, que ofrecen tiempos sucesivos y trayectoria de los gestos, como en Carpintero serrando o Joven meciéndose.
En 1914 se presentaron también los primeros dibujos sobre una ciudad moderna de Antonio Sant'Elia y Mario Chiattone. Sant'Elia presentó ese mismo año su Manifiesto de la arquitectura futurista, un proyecto utópico que cristalizó en las imágenes de la Ciudad Nueva: la nueva medida ya no era el edificio, sino la estructura urbana, y apostaba, además, por las nuevas tipologías, como estaciones de trenes y aeroplanos, centrales eléctricas, casas escalonadas con ascensores… Se trataba de un nuevo mundo vertical y mecánico, conectado a través de redes de ascensores de hierro y cristal.
Aunque el futurismo tuvo una corta existencia, aproximadamente hasta 1914, su influencia se aprecia en las obras de autores canónicos como Marcel Duchamp, Fernand Léger y Robert Delaunay en París, así como en el definitivo constructivismo ruso. En 1915 algunos de los representantes del futurismo, como Marinetti y Sant'Elia, se enrolaron en un batallón de voluntarios, de acuerdo con el punto nueve de su decálogo fundacional, donde se ensalzaba la guerra como la única higiene del mundo. Algunos de ellos murieron, como Sant'Elia, y los demás radicalizaron sus posiciones, como la conocida conversión al fascismo en las elecciones de 1919.
Estética
Marinetti concibió esta nueva estética, inspirado en la Patafísica de Alfred Jarry, en Remy de Gourmont y en procedimientos estilísticos, que este movimiento literario, no asumió, respecto de ninguna tradición formal, ni cultural previa. El futurismo fue llamado así por su intención de romper absolutamente con el arte del pasado (el llamado Pasadismo), y por considerar que los museos, en especial en Italia, eran sitios equivalentes a los cementerios, donde la tradición artística común, lo impregnaba todo.
Según Marinetti había que hacer tabla rasa del pasado y crear un arte nuevo, desde cero, acorde con la mentalidad moderna y las nuevas realidades, tomando como modelo a las máquinas y sus virtudes: la fuerza, la rapidez, la velocidad, la energía, el movimiento, la deshumanización.
En literatura, el Futurismo, abjura completamente del pasado y alienta a no respetar la métrica. Asimismo, intenta sustituir los nexos por notaciones algebraicas y buscar un léxico radicalmente hecho de tecnicismos y barbarismos, plagado de infinitivos, exclamaciones e interjecciones que denotan energía y libertad.
El llamado teatro sintético del Futurismo es el espacio en el cual las acciones ocurren a una velocidad vertiginosa, con tramas de no más de diez minutos, y donde se ocultan las presencias humanas, y sólo se ven los pies de los actores, cuyas figuras se adivinan por metonimia.
La estética futurista pregona una ética, de raíz fundamentalmente machista, misógina y provocadora. Entre sus postulados se dignifica la guerra como una fórmula para el saneamiento de un mundo anacrónico y decrépito y proscribe la argumentación sentimental o anecdótica.
Con el correr de los años Marinetti fue politizando el movimiento hasta coincidir con las tesis del fascismo, en cuyo partido ingresó en 1919.
El Futurismo fue un movimiento fundamentalmente italiano y de carácter literario (Marinetti), aunque tuvo expresiones importantes en la plástica (el pintor argentino Emilio Pettoruti y los pintores italianos Gino Severini, Carlo Carrà, Giacomo Balla o el escultor Umberto Boccioni). También tuvo adherencias en otras manifestaciones artísticas, en arquitectura (Antonio Sant'Elia) y en la música (el ruidismo del compositor Luigi Russolo, antecedente directo de la llamada música concreta).
El Futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Para ello superpuso acciones consecutivas, una especie de fotografía estroboscópica o una serie de fotografías tomadas a gran velocidad e impresas en un solo plano. Ejemplos destacados son el Jeroglífico dinámico de Bal Tabarin (1912, Museo de Arte Moderno, Nueva York) y el Tren suburbano (1915, Colección Richard S. Zeisler, Nueva York), ambos de Gino Severini. En el campo de la fotografía destacaron los hermanos Bragaglia y sus imágenes movidas, que ofrecen tiempos sucesivos y trayectoria de los gestos, como en Carpintero serrando o Joven meciéndose.
El futurismo en otros países
El futurismo tuvo además algunos seguidores en Rusia (el poeta Vladímir Maiakovski), en Bélgica (el escritor Émile Verhaeren), en Portugal (Fernando Pessoa, quien divulgó el movimiento a través de la revista Orpheu, 1915), en España (el poeta Joan Salvat-Papasseit) y en el Río de la Plata, donde algunos poetas reflejaron temporalmente la influencia de la corriente, por influjo de la primera visita de Marinetti al Cono Sur, en 1926. Marcos Fingerit, Brandán Caraffa y Alberto Hidalgo, en Buenos Aires; y Alfredo Mario Ferreiro y Juan Parra del Riego, en Montevideo.
Trascendencia del Futurismo
La importancia que tuvo el Futurismo, más allá de sus méritos artísticos, consistió en crear una estética desde cero, posibilitando así una profunda renovación de las técnicas y principios artísticos, cuyas repercusiones aún se sienten. Fue el primero de los "ismos" o vanguardias artísticas y su valor como movimiento de ruptura allanó el camino a las demás corrientes que refrescaron el panorama artístico en los albores del siglo XX.
...un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.
Contenido
* 1 Descripción
* 2 Estética
* 3 El futurismo en otros países
* 4 Trascendencia del Futurismo
* 5 Notas
* 6 Bibliografía
* 7 Enlaces externos
Descripción
El Futurismo surgió en (Milán) Italia, impulsado por Filippo Tommaso Marinetti. Este movimiento buscaba romper con la tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte. Consideraba como elementos principales a la poesía el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y la bofetada irreverente. Tenía como postulados: la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica.
Rechazaba la estética tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, basándose en sus dos temas dominantes: la máquina y el movimiento. Se recurría, de este modo, a cualquier medio expresivo (artes plásticas, arquitectura, urbanismo, publicidad, moda, cine, música, poesía) capaz de crear un verdadero arte de acción, con el propósito de rejuvenecer y construir de nuevo la faz del mundo. El poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti recopiló y publicó los principios del futurismo en el manifiesto de 1909. Al año siguiente los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el Manifiesto del futurismo.
El futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Para ello superpuso acciones consecutivas, una especie de fotografía estroboscópica o una serie de fotografías tomadas a gran velocidad e impresas en un solo plano. Ejemplos destacados son el Jeroglífico dinámico de Bal Tabarin (1912, Museo de Arte Moderno, Nueva York) y el Tren suburbano (1915, Colección Richard S. Zeisler, Nueva York), ambos de Gino Severini. En el campo de la fotografía destacaron los hermanos Bragaglia y sus imágenes movidas, que ofrecen tiempos sucesivos y trayectoria de los gestos, como en Carpintero serrando o Joven meciéndose.
En 1914 se presentaron también los primeros dibujos sobre una ciudad moderna de Antonio Sant'Elia y Mario Chiattone. Sant'Elia presentó ese mismo año su Manifiesto de la arquitectura futurista, un proyecto utópico que cristalizó en las imágenes de la Ciudad Nueva: la nueva medida ya no era el edificio, sino la estructura urbana, y apostaba, además, por las nuevas tipologías, como estaciones de trenes y aeroplanos, centrales eléctricas, casas escalonadas con ascensores… Se trataba de un nuevo mundo vertical y mecánico, conectado a través de redes de ascensores de hierro y cristal.
Aunque el futurismo tuvo una corta existencia, aproximadamente hasta 1914, su influencia se aprecia en las obras de autores canónicos como Marcel Duchamp, Fernand Léger y Robert Delaunay en París, así como en el definitivo constructivismo ruso. En 1915 algunos de los representantes del futurismo, como Marinetti y Sant'Elia, se enrolaron en un batallón de voluntarios, de acuerdo con el punto nueve de su decálogo fundacional, donde se ensalzaba la guerra como la única higiene del mundo. Algunos de ellos murieron, como Sant'Elia, y los demás radicalizaron sus posiciones, como la conocida conversión al fascismo en las elecciones de 1919.
Estética
Marinetti concibió esta nueva estética, inspirado en la Patafísica de Alfred Jarry, en Remy de Gourmont y en procedimientos estilísticos, que este movimiento literario, no asumió, respecto de ninguna tradición formal, ni cultural previa. El futurismo fue llamado así por su intención de romper absolutamente con el arte del pasado (el llamado Pasadismo), y por considerar que los museos, en especial en Italia, eran sitios equivalentes a los cementerios, donde la tradición artística común, lo impregnaba todo.
Según Marinetti había que hacer tabla rasa del pasado y crear un arte nuevo, desde cero, acorde con la mentalidad moderna y las nuevas realidades, tomando como modelo a las máquinas y sus virtudes: la fuerza, la rapidez, la velocidad, la energía, el movimiento, la deshumanización.
En literatura, el Futurismo, abjura completamente del pasado y alienta a no respetar la métrica. Asimismo, intenta sustituir los nexos por notaciones algebraicas y buscar un léxico radicalmente hecho de tecnicismos y barbarismos, plagado de infinitivos, exclamaciones e interjecciones que denotan energía y libertad.
El llamado teatro sintético del Futurismo es el espacio en el cual las acciones ocurren a una velocidad vertiginosa, con tramas de no más de diez minutos, y donde se ocultan las presencias humanas, y sólo se ven los pies de los actores, cuyas figuras se adivinan por metonimia.
La estética futurista pregona una ética, de raíz fundamentalmente machista, misógina y provocadora. Entre sus postulados se dignifica la guerra como una fórmula para el saneamiento de un mundo anacrónico y decrépito y proscribe la argumentación sentimental o anecdótica.
Con el correr de los años Marinetti fue politizando el movimiento hasta coincidir con las tesis del fascismo, en cuyo partido ingresó en 1919.
El Futurismo fue un movimiento fundamentalmente italiano y de carácter literario (Marinetti), aunque tuvo expresiones importantes en la plástica (el pintor argentino Emilio Pettoruti y los pintores italianos Gino Severini, Carlo Carrà, Giacomo Balla o el escultor Umberto Boccioni). También tuvo adherencias en otras manifestaciones artísticas, en arquitectura (Antonio Sant'Elia) y en la música (el ruidismo del compositor Luigi Russolo, antecedente directo de la llamada música concreta).
El Futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Para ello superpuso acciones consecutivas, una especie de fotografía estroboscópica o una serie de fotografías tomadas a gran velocidad e impresas en un solo plano. Ejemplos destacados son el Jeroglífico dinámico de Bal Tabarin (1912, Museo de Arte Moderno, Nueva York) y el Tren suburbano (1915, Colección Richard S. Zeisler, Nueva York), ambos de Gino Severini. En el campo de la fotografía destacaron los hermanos Bragaglia y sus imágenes movidas, que ofrecen tiempos sucesivos y trayectoria de los gestos, como en Carpintero serrando o Joven meciéndose.
El futurismo en otros países
El futurismo tuvo además algunos seguidores en Rusia (el poeta Vladímir Maiakovski), en Bélgica (el escritor Émile Verhaeren), en Portugal (Fernando Pessoa, quien divulgó el movimiento a través de la revista Orpheu, 1915), en España (el poeta Joan Salvat-Papasseit) y en el Río de la Plata, donde algunos poetas reflejaron temporalmente la influencia de la corriente, por influjo de la primera visita de Marinetti al Cono Sur, en 1926. Marcos Fingerit, Brandán Caraffa y Alberto Hidalgo, en Buenos Aires; y Alfredo Mario Ferreiro y Juan Parra del Riego, en Montevideo.
Trascendencia del Futurismo
La importancia que tuvo el Futurismo, más allá de sus méritos artísticos, consistió en crear una estética desde cero, posibilitando así una profunda renovación de las técnicas y principios artísticos, cuyas repercusiones aún se sienten. Fue el primero de los "ismos" o vanguardias artísticas y su valor como movimiento de ruptura allanó el camino a las demás corrientes que refrescaron el panorama artístico en los albores del siglo XX.
El Vanguardismo
Es la más radical revolución que sufre el arte y la literatura en su historia.
Esta tiene lugar alrededor de 1914, año en que comienza la primera guerra mundial, que de la mano con los avances tecnológicos, los amplios conocimientos históricos, la crisis espiritual que surge por el momento que se vive despierta conciencia para un nuevo cambio que se origina en la humanidad. Esta es la razón del punto de partida del surgimiento de varias escuelas artísticas que expresan el desmoronamiento del orden burgués y del clasicismo. Entre esas escuelas están:
El expresionismo, cubismo, ultraísmo, futurismo, el creacionismo, entre otras.
El Vanguardismo inaugura un nuevo modo de ver la literatura caracterizado por la primacía del prosaísmo versus musicalidad, feísmo versus preciosismo y absurdo versus comunicación lógica. De ahí que las vanguardias tuviesen en sí un carácter límite. Ruptura de la traición que habíamos heredado pero también ruptura de la ruptura, rechazo de la imitación. Los poetas vanguardistas se caracterizan, además, por:
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Rendir culto a la novedad y a la sorpresa. Los poetas vanguardistas cambian la estructura formal del poema.
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Renovar completamente los recursos expresivos. Metáforas, la imagen y otros recursos se convierten en reveladores de una dimensión interior.
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Exploración de lo irracional. El verso se presenta sin leyes métricas ni lógicas, regido por el juego, las similitudes y el azar.
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Introducir referencias a la vida moderna y al desarrollo. Modos de vida, tecnología, preocupaciones, miedos, etc.
Características generales del Vanguardismo
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Cosmopolitismo: las calles de todas las ciudades forman una red internacional más vital que la red de las academias.
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Actitud ante la literatura como juego intrascendente, esteticismo. Abolición de los ornamentos, oscuridad rebuscada. Esquematismo.
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Ingenio: ingeniosidad y fantasía frente a la realidad. Aforismos. Culto a la novedad y a la sorpresa.
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Sentimientos: deshumanizan el arte obliterado todas las fuentes del sentimentalismo. Destruían el “yo”. Horismo.
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Feísmo: desorden, estrafalario, chocante, anti-bello.
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Morfología: lengua no comunicativa, el letrismo, la jitanjáfora y caligramas.
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Sintaxis: destrucción de la sintaxis. Palabras en libertad. Se tachaban los nexos, las frases medianeras.
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Métrica: abandono de los moldes eutróficos, de la rima, de la medida, del ritmo. Prosaísmo.
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Temas: exclusión de lo narrativo y anecdótico.
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Imaginismo: la metáfora.
El lenguaje del Vanguardismo
Su instrumento es la palabra y la fantasía ilimitada. Por medio de la palabra se destruye la realidad y transforma al objeto en idea pura, en esencia espiritual, en juego de ensueños plurivalentes. La sugestión sonora y asociativa del lenguaje importa más que su significado, los versos suenan e insinúan, más que dicen. La palabra tiene múltiples ecos y se carga de contenidos misteriosos, de significados equívocos, no unívocos, de reflejos interiores.
Esta poesía no es inteligible y como se abre a múltiples interpretaciones, el lector se convierte en un co-creador.
Las Vanguardias
Como en la época del “modernismo”, los dos centros de la vanguardia fueron Buenos Aires (Borges, Girando, Molinari) y México (Pellicer, Villaurrutia, Gorostiza). En Cuba aparece la poesía mulata: para cantar, bailar y mal decir (Nicolás Guillén, Emilio Ballagas); En Ecuador, Jorge Carrera Andrade inicia un “registro del mundo”, inventario de imágenes americanas… Pero el poeta que encarna mejor este período es Pablo Neruda. Cierto, es el más abundante y desigual y esto perjudica su comprensión; también es cierto que casi siempre es el mas rico y denso de nuestros poetas. La vanguardia tiene dos tiempos: el inicial de Huidobro, hacia 1920, volatización de la palabra y la imagen; y el segundo de Neruda, diez años después; ensimismada penetración hacia la entraña de las cosas.
Octavio Paz
(El arco y la lira)
[…] La vanguardia suele asumir posiciones políticas radicalizadas, se propone romper con la estructura tradicional del lenguaje y postula el sueño y la locura como fuentes inspiradoras del arte. El origen del vanguardismo puede remontarse aproximadamente hasta la obra de Rimbaud y su apogeo programático comienza con las ideas de Apollinare; su perduración no ha cesado hasta el presente. Entre sus principales manifestaciones cabe incluir el surrealismo, el futurismo, el vorticismo, el imaginismo, la literatura de absurdo y el movimiento poético que en los países de habla inglesa se denomina modernismo.
Jaime Rest
La vanguardia se presenta como voluntad de desacreditar el arte que la precede: se burla de él, lo critica ferozmente e invita al abandono de las prácticas artísticas que considera caducas.
La vanguardia se ve a si misma como algo más que una doctrina estética y, normalmente, proclama formas de vida y compromisos totales como una actitud renovadora de la que el artista es profeta. De ahí lo llamativo y escandaloso de muchas de sus manifestaciones que, aparentemente, son ajenas a su programa, pero que, de hecho, son parte fundamental de su concepción.
La vanguardia es una búsqueda permanente y, en ese sentido, acepta su propia transitoriedad. En este sentido, cuenta con que será destronada por otro movimiento distinto, incluso antagónico, y de ahí deriva muchas veces su peculiar sentido lúdico e irónico del arte: todo es efímero y, si se acepta el aplauso común, el arte se convierte en algo académico, cosa odiada por el vanguardista.
El término Vanguardias surge en Francia durante los años de la Primera Guerra [1914-1917]. Su origen está precisamente en el vocablo francés avant-garde, término de origen militar y político, que venía a reflejar el espíritu de lucha, de combate y de confrontación que el nuevo arte del siglo oponía frente al llamado arte decimonónico o académico.
Desde el principio, el arte vanguardista adquiere una impronta provocadora contra lo antiguo, lo naturalista o lo que se relacionara con el arte burgués. No será causalidad que todas las primeras manifestaciones de estos vanguardismos estén repletos de actos y gestos de impacto social, como expresión de un profundo rechazo a la llamada cultura burguesa. La Primera Guerra, como expresión del afán imperialista y del profundo fracaso de esa burguesía por conseguir la paz, será el período en que, junto a actitudes diversas de rechazo a la guerra, afloren todas estas manifestaciones artísticas extraordinarias con una versatilidad y agilidad desconocidas hasta entonces. Los llamados ismos se sucederán uno tras otro.
No es ninguna casualidad que el surgimiento de los vanguardismos artísticos y literarios esté relacionado íntimamente con el periodo de mayor intensidad social, ideológica, en definitiva histórica, del siglo XX: el periodo que va desde la Primera guerra del 14 al inicio de la Segunda en 1939. En esos 15 ó 20 años cuajan las experiencias del nuevo arte: unas pasarán rápidamente, otras quedarán incorporadas al arte para siempre, pero la revolución de las formas y de los contenidos se producirá, sin duda, a partir de aquellas vanguardias de los años 20.
Auge y crisis
Los vanguardismos despuntan inmediatamente antes o durante la Primera Guerra, llegan a su apogeo durante la década de los años 20, entran en crisis a partir de 1929 y desaparecerán en la década de los 30. En esos años, los artistas vanguardistas se han enfrentado al mundo de ideas proveniente del pensamiento burgués: unos derivarán hacia el antiburguesismo de tipo fascista, como es el caso del futurismo italiano de Marinetti; otros volcarán su rebeldía en el movimiento proletario izquierdista. De esta forma, los dos grandes movimientos que marcarán el siglo XX, el fascismo-nazismo y el comunismo, serán expuestos y cantados en sus iniciales años de poder a través de una estética y unas formas vanguardistas. El caso más ilustrativo es el del surrealismo francés y su apuesta por la revolución comunista. Posteriormente serán ellos mismos perseguidos y prohibidos por los propios aparatos culturales de estado, como ocurrió en la URSS estalinista a partir de 1923 y en la Alemania nazi de 1933. En el primer caso, los poetas futuristas serán criticados a partir de la nueva estética realista y populista tras la guerra civil revolucionaria. En el segundo caso, los jerarcas nazis secuestrarán la pintura vanguardista que había caracterizado el renacer cultural alemán, considerada a partir de entonces como "arte degenerado".
La gran confrontación ideológica y militar de la década de los cuarenta, la Segunda Guerra, acabará con los vanguardismos. Sus restos o serán enterrados o derivarán en el arte moderno cuya expresión más genuina será el arte de Estados Unidos a partir de los años 40. El trabajo de fundamentar un nuevo concepto de arte y de literatura ya estaba realizado.
Movimientos de Vanguardia en Latinoamérica
En tanto que el romanticismo, el realismo, el naturalismo y el simbolismo llegaron con cierta lentitud al Nuevo Mundo, y hasta tardaron décadas en algunos casos, los movimientos europeos de Vanguardia de los primeros treinta años del siglo xx encontraron un eco casi inmediato en los centros urbanos más desarrollados de Latinoamérica.
El proceso de asimilación y metamorfosis de los modelos comenzó a realizarse en la fuente y por escritores que no solo fueron espectadores de esos movimientos. Estos escritores hispanoamericanos encararon el fenómeno de las Vanguardias con una originalidad en que no faltaba el enfoque paródico o la lectura carnavalesca. Para ellos, el futurismo, el cubismo, el dadaísmo, el expresionismo y, más tarde, el surrealismo fueron menos escuelas cerradas y fiscalizadas por líderes apocalípticos (Marinetti, Tzara, Bretón, por ejemplo) que opciones abiertas al escritor Latinoamericano.
De ahí que las Vanguardias de la vieja Europa llegaran a la América en una versión singular que asumía distintos nombres (ultraísmo, creacionismo, estridentísimo) de polémica inserción en un concepto europeo. Una vez más, América practicaba sistemáticamente la carnavalización cultural.
Para el escritor latinoamericano testigo y, a veces, hasta actor en las Vanguardias europeas la tarea principal era recoger no lo que había de singular en cada uno de aquellos movimientos, sino lo que ellos tenían de búsqueda de una estética de la cultura emergente del siglo. Al margen de sus singularidades el cubismo fragmentaba la sintaxis de la obra de arte; el futurismo y el dadaísmos minaban el concepto mismo de obra poética; el expresionismo insertaba su poesía en el conflicto edípico que desgarraba la piel política de la Europa de la hecatombe de 1914, esas Vanguardias tenían un propósito común: liberar las artes y las letras del peso muerto de las Academias, Liceos, Universidades, Museos y Bibliotecas.
Sobre la ruina de una cultura humanística, eurocéntrica, que reconstruye una utopía cultural grecolatina a partir del Renacimiento, en las Vanguardias del siglo XX se buscaba una libertad que les permitiese el acceso al nuevo mundo creado por la segunda revolución industrial, ya posible en el papel, si no en la fábrica.
Lo que los unía era la Modernidad, concepto que no debe confundirse con el modernismo finisecular dominante en Latinoamérica y España en la transición de un siglo a otro y es el último movimiento del siglo XIX.
El artista de Vanguardia buscaba destruir de una vez por todas las servidumbres con respecto a la representación mimética de la realidad: ese ídolo de la burguesía victoriana que habría de emerger (después del estallido de las Vanguardias) convenientemente disfrazados de arte socialista o academicismo fascista en la horrible época del intervalo entre las dos guerras mundiales. Lo que era común a las Vanguardias era la propuesta de un arte libre en una sociedad libre.
La Poesía Hispanoamericana
Pablo Neruda (1904 - 1973). El poeta revela preocupación por diversos temas:
El amor y la mujer. La mujer aparece asociada en su poesía a la fertilidad, símbolo de lo ideal e indestructible.
La soledad y la angustia. Sus poemas empalman una unidad entre los diversos elementos de la naturaleza: fauna, flora, símbolo del abandono, el caos, de las sociedades hispanoamericanas.
El compromiso político y social. El poeta se convierte en portavoz de las masas, acopia las denuncias, invocaciones y la historia épica del continente americano.
Las cosas sencillas de la vida cotidiana. El poeta nos hace descubrir la belleza de lo sencillo e insignificante en sus famosos libros de odas elementales.
Octavio Paz (1914). La poesía de Paz representa la conciliación de los recursos de la modernidad: surrealismo, dadaísmo, con la tradición. Tienen primacía en su poesía los temas de la identidad y el origen, sus grandes poemas como Piedra de Sol, Himnos entre ruinas, Pasado en claro… son una exploración del conocimiento de la mentalidad, de los mitos y de los somos del tiempo.
El amor, la mujer, el erotismo son los temas que pesan en al conciencia del poeta.
César Vallejo (1892 - 1938). Los temas esenciales en la poesía de Vallejo son el dolor, la pasión y las obsesiones y el absurdo. Su poesía representa el drama del hombre ante la percepción o el sentido de su propia existencia.
Vicente Huidobro (1893 - 1948). En Huidobro la poesía concebida como un modo de conocimiento. La palabra poética es sorpresa y maravilla; rechaza la imitación de la naturaleza y el poema extrae sus temas de lo social y de lo político. El poeta expresa un culto a las ideas.
Movimientos de Vanguardia
Futurismo
Movimiento literario y artístico surgido en Italia en el primer decenio del siglo XX. Nació con un manifiesto, y varió y fijó sus propios enunciados en una serie de manifiestos. El 20 de febrero de 1909 F.T. Marinetti publicó en «Le Fígaro» de París un primer Manifiesto en el que proclamó como formas de expresión del futurismo la agresividad, la temeridad, el salto mortal, la bofetada, el puñetazo.
En 1912, el mismo Marinetti, con el Manifiesto técnico de la literatura futurista, apuntó como medio específico de expresión literaria las «palabras en libertad», que eran capaces de traducir, por analogía y sugestión, los mecanismos psíquicos y el frenesí de la vida moderna. Esto comportaba la abolición de la sintaxis, de la puntuación, de las partes calificativas del discurso (adjetivos, adverbios). Las nuevas teorías se aplicaron también a la pintura (1910: Primer y segundo manifiesto de la pintura futurista, firmados por Balla, Boccioni, Carrá y Russolo), a la música (1910: Manifiesto de los músicos futuristas, firmado por Pratella), a la escultura (1912: Manifiesto de Boccioni, en el que se afirma que la escultura debe convertir el infinito plástico aparente y el infinito plástico interior), al teatro (1915: Manifiesto del teatro futurista sintético, firmado por Marinetti y Settimelli, y Manifiesto de la escenografía futurista, firmado por Prampolini; el primero recomendaba 2 sorprender al público con cualquier medio, por ejemplo: con la 1 concisión, reduciendo las escenas al tiempo fulminante (de pocos segundos) e incluso a otras formas artísticas todavía por nacer, pero destinadas a nacer en el futuro.
Esta gran cantidad de programas revela una exasperada proyección hacia el futuro; y si por un lado expresa la voluntad de romper con la tradición, por el otro demuestra una cierta incapacidad de realizarse en formas menos hipotéticas y más actuales. Uno de los aspectos más llamativos del futurismo es, en suma, lo veleidoso, que se enmascara de triunfalismo para rechazar el mito de la derrota propio de cierto romanticismo y del decadentismo. Los fu turistas cultivan, por el contrario, el mito de la victoria: victorias tal vez ficticias, coronadas no por una gloria aristocrática y solitaria (como en D'Annunzio), sino por el escándalo en los cafés, en la calle, en las salas de conferencias.
De todos modos el futurismo fue, buena o mala, una escuela de polémica y de moral; y si usó con eficacia la técnica publicitaria, admitiéndola de golpe en la expresión artística, lo hizo con una finalidad básicamente pedagógica. Pero ello no impidió a los futuristas transformar, con el tiempo, los temas iniciales de la máquina, la velocidad, la técnica en exaltación de la violencia, del imperialismo, de la guerra, «higiene del mundo», y, por lo menos con Marinetti, del fascismo.
En el ámbito literario, el futurismo italiano tuvo sus mejores exponentes, además de en Marinetti, en A. Palazzeschi, C. Govoni y A. Soffici; pero los resultados más importantes del movimiento se alcanzaron, probablemente, en el campo de las artes figurativas, con la introducción (sobre todo por obra de Boccioni) de un nuevo sentido del espacio que tuvo consecuencias importantes en la vanguardia europea contemporánea y posterior: cubismo, dadaísmo, surrealismo.
En el siguiente Manifiesto de la literatura futurista (Manifesto della letteratura futurista, 1910) teorizó poéticas y medios expresivos adecuados para lograr la dinámica de la sensación, del movimiento, de la materia, mediante el desquiciamiento de la sintaxis y la puntuación, las palabras en libertad y los caracteres de imprenta dispuestos de maneras sugestivas e inusitadas.
Los resultados más notables de la aplicación directa de este programa son la novela Mafarka el futurista (Mafarka il futurista, 1910) y, en lo poético, Zang Tumb Tumb. Adrianópolis, octubre de 1912 (Zang Tumb Tumb. Adrianopoli, ottobre 1912, 1914), descripción fonosimbólica de un episodio de la guerra de Africa. Inspiró y redactó otros manifiestos, como Teatro de variedades (Teatro di varietá, 1913), Teatro sintético (1915) o Guerra, la única higiene del mundo (Guerra sola igiene del mondo, 1915). Su nacionalismo y su belicismo le llevaron a apoyar la guerra de Libia (La batalla de Tripoli, La battaglia di Tripoli, 1912), posteriormente la intervención en la 1ª guerra mundial y finalmente la dictadura fascista, de la que recibió honores y cargos oficiales.
Marinetti fue sobre todo un hábil organizador cultural, sensible a las nuevas relaciones con el público nacidas con los mass media; algunas de sus mejores capacidades son reconocibles en la inventiva lúcida y agresiva de los «manifiestos», que se elevaron, gracias a su escritura, a la categoría de género literario.
Dadaísmo
Este trabajo tiene por finalidad dar a conocer un movimiento vanguardista, el cual niega cualquier tipo de norma estética. Surge como una necesidad de independencia y desconfianza hacia la comunidad, un impulso irrefrenable por salvar aquello que se encuentra más allá de las reglas en un momento histórico difícil como fue la primera guerra mundial (1914). Nace en Suiza producto de la ruptura de las concepciones de la estética clásica europea. Su primera aparición en público el 30 de marzo de 1916 en Zurich, Rumania. La poesía que este muestra tiene un lenguaje incoherente que se destruye a sí mismo, y en la cual todo está permitido. Los métodos que usaba el dada se decía que eran deliberadamente incomprensibles.
Significado del movimiento:
Es un movimiento vanguardista que comenzó con un grupo de jóvenes intelectuales, inconformistas, contrarios a la primera guerra mundial. Abarcó todos los géneros artísticos y se basó principalmente en una actitud de revuelta, desprecio y disgusto frente al orden social existente, caracterizado por una avaricia inhumana y un ansia de poder, que frente al arte tradicional había quedado invalidado por el hecho de que la sociedad lo consideró irrespetable. Su propósito fue desarrollar hasta las últimas consecuencias la imaginación sin límites, intentando abolirlo todo. Respecto al nombre y significado de la palabra “dadaísmo”, se dice que el término “dada” fue elegido por el editor, ensayista y poeta rumano Tristan Tzara, al abrir al azar un diccionario en una de las reuniones que el grupo (de los idealistas) celebraba en el cabaret “Voltaire” de Zurcí. Ésta significa “caballito de juguete” en francés, pero para los artistas quienes frecuentan éste cabaret entre 1915 y 1922, dada es cualquier cosa. También, se dice que es una repetición elemental que evoca el lenguaje anterior a la palabra, o que alude simplemente al balbuceo infantil.
Técnicas:
Con el fin de expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento y todo tipo de codificación, los dadaístas recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y literarios deliberadamente incomprensibles, que se apoyaban en lo absurdo e irracional. Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar perplejo al público con el objetivo que este considerara los valores estéticos establecidos.
Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para determinar los elementos de las obras. Los dadá profesaban todas las artes, pero no se encasillaban en ninguna.
Un ejemplo de artista dadaísta fue el pintor y escritor alemán Kurt Schwitters que se destacó por sus collages realizados con papel usado y otros materiales similares. El artista francés Marcel Duchamp expuso como obras de arte productos comerciales corrientes- un secador de botellas y un urinario - a los que denominó ready - mades. Aunque los dadaístas utilizaron técnicas revolucionarias, sus ideas contra las normas se basaban en una profunda creencia, derivada de la tradición romántica, en la bondad intrínseca de la humanidad cuando no ha sido corrompida por la sociedad.
Ideologías:
El dada defiende la libertad del hombre, la espontaneidad y la destrucción. Se opone al arte tradicional y a una ideología burguesa.
Refleja una protesta nihilista que va en contra de todos los aspectos de la cultura occidental, sobre todo contra el militarismo.
Su rebelión contra las normas establecidas era basada en una creencia profunda y proveniente de la tradición romántica, en la bondad esencial de la humanidad cuando no esta corrompida por la sociedad.
Este movimiento surge con los destroces de la 1° guerra mundial y defiende también una actitud negativa hacia todo lo que produce la civilización bélica
Dada es cualquier cosa, es un estado de ánimo, nacido de la guerra y en la guerra. Es anarquista, revolucionario, también es indiferente, diletante y poético. Dada quiere estigmatizar la brutalidad. Dada está en contra del futuro. Existen, más que por la guerra, porque son hombres independientes que viven otros ideales.
Es una manera de ser así como una manera de vivir. Dada conoce todo, dada destruye todo, dada no habla, dada no tiene una idea fija.
Los dadaístas profesaban todas las artes pero no se encasillaban en ninguna. Sus ideas contra las normas se basaban en una profunda creencia derivada de la tradición romántica. Abrieron una puerta definitiva a lo posible y a lo imposible, a lo todo y a lo nada
El movimiento Dada emitió su propio manifiesto, o ideas: Propugnó la abolición de la memoria y de la lógica, de la arqueología, de los profetas y del futuro , el quebrantamiento de las normas, la liberación de la fantasía y la creación de un lenguaje incoherente que era el reflejo del vivir de su sociedad.
Es un movimiento antiliterario, antipoético, anti-arte que terminó por ser anti-el mismo, para que finalmente muriera por sus propias manos. La destrucción es necesaria para la creación, naciendo así el surrealismo.
Manifiesto dadaísta
Fueron tiempos de revoluciones y efervescencia política. El "movimiento" dadá emite su propio "manifiesto":
"...no estoy ni en pro ni en contra, y además, no lo explico, porque detesto el sentido común...
"Asco dadaísta.
"Abolición de la memoria: dadá
"abolición de la arqueología: dadá
"abolición de los profetas: dadá
"abolición del futuro: dadá
"creencia absoluta indiscutible en cada dios producto inmediato de la espontaneidad: dadá..."
Exponentes:
Tristán Tzara: Principal representante del dadaísmo de nacionalidad rumana. Editor, ensayista y poeta que fundó este movimiento con Hugo Ball (escritor alemán), Jean Arp (artista alsiaciano) y otros intelectuales.
Kurt Schwitters: Pintor y escritor alemán que se destacó por sus colages realizados con papeles usados y otros materiales similares.
Marcel Duchamp: Artista que expuso como obras de arte productos comerciales corrientes (un secador de botellas y un urinario), a los que denominó “ready-mades”.
Hans Arp, Soupault, Marx Ernst, Tzara, Antonin Artaud, André Bretón, entre otros, se caracterizaron por sus obras ilógicas que tenían como primera impresión la insolencia, la denuncia, y el insulto.
Otros representantes (pero no menos importantes) son Ribemont, Dessignes, Dermen, Arnaud, Breton, Argón, y Soup Ault.
Temas:
1- El Arte Dada no estaba dentro de lo establecido, mas bien era algo
bizarro, irracional y sobre todo fantástico. Se burlaban de los objetos
Artísticos que habían sido venerados durante siglos y cogían objetos de uso
cotidiano y los exponían presentándolos como objetos artísticos. Como es el
caso de Duchamp, quien presentó un orinal como pieza escultórica y la tituló
Fuente y firmó R. Mutt. No fue aceptada en la exposición de Arte en Nueva
York en 1917. En una declaración de Duchamp se mencionó que lo importante no
era que este la hubiera fabricado por si mismo la fuente; lo importante
era que la hubiera escogido.
Trozos de papeles o de vidrios rotos, pegados en las telas fue una
característica propia de este movimiento, al igual que utilizar productos
comerciales corrientes. Duchamp afirmaba en definitiva que el arte
establecido ya no significaba nada. que la casualidad tenía mucho más
significado v más sentido que el arte de una sociedad podrida. Arp hizo un
collage aleatorio, esparciendo sobre el cuadro trozos de papel para obtener
así un resultado accidental.
El pintor y poeta Kurt Schwitters, hizo también collages con objetos
encontrados casualmente y los denominó Merz.
2- En la literatura como decíamos anteriormente, “más que la obra es el gesto”,
vale decir que en el aspecto de la literatura, esta era como una provocación
contra el sentido común, la moral, la ley y cualquier normativa.
El Surrealismo
Movimiento literario y artístico, definido en 1924 por André Bretón, que preconizaba renovación de todos los valores culturales, morales y científicos por medio del automatismo psíquico.
Antecedente primordial del Surrealismo fue el movimiento dadaísta fundado en Zurch en 1916. Bretón efectuó la primera formulación definidora del movimiento en su manifiesto Surrealista (1924) , que describió el surrealismo como “automatismo psíquico mediante el cual se propone expresar, sea verbalmente, o por escrito de otro modo, el funcionamiento real del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y al margen de toda preocupación estética o moral”. Entre los autores que Bretón citaba como contribuyentes o precursores de su pensamiento figuran Freud, Lewis, Hugo etc., aunque si bien algunos serían rechazados posteriormente, los surrealistas conservaron siempre especial aprecio por los románticos franceses y anglosajones y por los “poetas malditos”. En el mismo año se fundó el Bureau de recherches surrealistes y la revista La revolutión surrealiste dirigida por P.Naville y B. Péret, que inició una encuesta sobre el suicidio. La producción surrealista se caracterizó por una vocación libertaria sin límites y por una exaltación de la imaginación, de los procesos oníricos, del humor corrosivo y de la pasión erótica (amour fou), utilizada como provocación o armas de lucha contra la tradición cultural burguesa y contra todas las formas represivas del orden moral establecido. Pero las ideas surrealistas no se expresaron únicamente a través de técnicas literarias, como la “escritura automática” más o menos rigurosa o de provocaciones pictóricas, sino como ruidosas tomas de posición pública, como la publicación en 1924 de un cadáver con motivo de la muerte de Anatole France y, en 1925, de cartas abiertas a P. Claudel, al Papa y al Dalai-Lama petición de apertura de prisiones y licenciamiento del ejército y declaración contra la guerra del Rif, que produjo sus primeros contactos con los comunistas y les descubrió las figuras de Marx, Lennin y Trotski. A partir de este momento se iniciaron las querellas y cismas en el movimiento, escindido entre quienes veían en la militancia comunista la postura ética coherente con sus aspiraciones revolucionarias y quienes creían que sólo la creación artística era incumbencia de los postulados surrealistas.
En 1929 Bretón publicó su segundo manifiesto surrealista, que definió como una “llamada a los principios”.El mismo año apareció el nuevo órgano del movimiento, llamado El Surrealismo al servicio de la revolución, y Aragón tras su viaje a la Urss, Eluard, Péret y el propio Bretón ingresaron el Partido Comunista. En 1931 organizaron un ataque contra la Exposición colonial, pero a fines del 1933 Bretón, Eluar y R. Crebel fueron expulsados del partido. La admisión en el grupo surrealista de nuevos miembros a partir de 1930 permitió mantener la vitalidad del movimiento si bien el difícil equilibrio entre independencia revolucionaria y compromiso político condujo a disputas y exclusiones, como la de Dalí por su conversación fascista y la de Eluard.
En 1935 publicó Bretón la posición política del surrealismo, que defendía la independencia del artista y en 1938, firmó en México con Trostki y Diego Ribera el manifiesto por un arte revolucionario independiente, que proponía la creación de una “Fédération Internationale de l´art revolutionnaire indépendant”.
En 1938 se celebró en París una Exposición surrealista internacional, pero el estallido de la guerra paralizó toda actividad surrealista en Europa, marchando Bretón a EUA, en donde publicó “Prolégomènes à troisième manifeste du surréalisme ou non” (Nueva York 1942). Regresó a París en 1946, pero el movimiento estaba ya definitivamente deteriorado a pesar de lo cual las premisas libertadoras y subversivas del surrealismo se han incorporado a la tradición cultural occidental y han seguido manifestándose de algún modo en todos los campos de la creación artística, a veces con intención lírica ajena a la moral revolucionaria del movimiento: poesía, pintura, escultura, teatro, cine, fotografía, danza e incluso en publicidad. En España, la generación del 27 fue sensible a la influencia del surrealismo, que también inspiró la revista catalana “L´amic de les arts”, si bien pocos artistas llegaron a adoptar posturas surrealistas oficiales radicales, siendo los más caracterizados Buñuel, S. Dalí, J.Miró, J. V. Foie, J. Larrea, R. Gómez de la Serna.
El Creacionismo
Vicente Huidobro fue creador del movimiento llamado "Creacionismo" y lo hizo pensando en la idea de alejarse de la realidad y de la vida. Esto lo logró con sus poemas que en cierto modo se escapaban de la realidad pero que luego volvían a ella. Entonces hubo un cambio en la forma de crear poesía, teniendo como objetivo echar a volar la imaginación pero siempre poniendo límites.
A comienzos del siglo XX en el creacionismo hubo un gran cambio en el arte con respecto a lo que ya había, debido a que se empezaron a crear cosas diferentes que obligaban al artista a basarse en la abstracción.
El hecho que llevó a crear este movimiento, fue el haberse dado cuenta que en ese momento los artistas sólo estaban imitando lo que ya había y que además lo encontraban bien, pero nunca pensaron en que ellos también podían crear otras realidades que las que los rodeaba.
Gracias al creacionismo entonces comienzan a darse cuenta que se podían crear poemas con un estilo propio e individual, estilos que no se confunden con la forma tradicional de hacer poesía.
Para lograr todo esto, Huidobro se aleja de lo que es normal en la naturaleza. Entonces decide no imitarla, es por eso que este creador no pide que el poeta cante a la lluvia sino que el poeta haga llover. A partir de esto se consigue una poesía diferente.
Este poeta con su pensamiento no sólo influye en la poesía sino también lo hace en la pintura, la música, las artes plásticas, el cine y toda clase de creación artística.
Vanguardismo literario
El Estridentísmo
El estridentísimo nace en México entre los años 1920 y 1925, encabezado por Manuel Maple Arce y List Arzubide, se forma bajo las teorías del futurismo italiano de Marinette.
Los manifiestos y bullicios del grupo fueron recopiladas por List Arzubide en 1926 en un libro. El movimiento estridentísta dedicado para escándalo de todos “A Huitzipapaxtti, manager del movimiento”.
Los poetas estridentístas decían reflejar “una aurora nueva” y querían cantar con la fuerza de la hélice. En su manifiesto imitaban la proclama destinada a desamodorrar el ambiente provinciano de otros grupos similares. Lanzaban además, mueras contra el cura Hidalgo, contra los escritores moderados contra el “Aguachirlismo literario en México” y contra la música de Chapín, a la que condenan a la silla eléctrica.
Vicente Quirarte hizo la siguiente apreciación sobre el estridentísimo:
Ha sido un movimiento en constante estudio, valoración y crítica ya que cada generación le ha dado una lectura diferente. Entre sus principales aportaciones, podríamos citar el haber sido una invitación a la irreverencia, a crear un universo lúdico y estratégico como movimiento de vanguardia, que cuestionaba la literatura misma, la escritura, la actividad intelectual.
Surgió como una necesidad de mirar mas allá de lo establecido, y de quitarle el almidón a la cultura, cuyos representantes se atrevieron a ser traviesos e irreverentes pero siempre con una inteligencia brillante.
Lo más importante de este autor es que sigue siendo un poeta y un hombre estridentísta.
En el libro Estridentísimo: Memoria y Valoración, editado por la SEP en 1983, List relata que se acerco al movimiento movido por la pasión que profesabas hacia la vanguardia.
Afirma List que a principio de los veinte, hacía una revista en Puebla: Ser y, en esta, junto a otros autores publicaban cosas que consideraban vanguardia poética, sobre todo de españoles.
Vanguardia y realismo están unidos indisolublemente en la obra de List Arzubide. En el libro citado el autor considera de forma natural la relación de loa estridentístas con los movimientos sociales.
La intención de la estética estridentístas era generar emociones según consta en sus manifiestos, documentos y entrevistas concedidas por sus integrantes.
En la confrontación de los artistas contemporáneos contra los estridentístas, nace, según Arzubide, el menosprecio y el silencio al que han sido sometido, lo segundo por los herederos de los primeros. El primer enfrentamiento que los estridentístas tuvieron con los contemporáneos fue cuando ellos se dieron cuenta de que eran los reflejos del pasado y, sobre todo, del gobierno que nunca ha cumplido lo que el pueblo desea.
El estridentísmo ha dado al porvenir la creación de una forma nueva de hacer poesía.
Todas las vanguardias del siglo xx a excepción del propio estridentísmo, cumplieron con su función eventual de mandar al destierro el antiguo régimen estético: el estridentísmo fue puente entre el modernismo y sus resabios y puertas especialmente del asentamiento de un nuevo modo de concebir el arte de la plástica o de la palabra, donde sentó sus reales el grupo de los contemporáneos.
El Ultraísmo
Movimiento poético de vanguardia surgido de las tertulias que iniciara Rafael Cansinos-Assens en el café colonial de Madrid a finales de 1918 y como reacción contra el amaneramiento de los seguidores del modernismo de Rubén Darío.
Así lo explica un ultraísta como Guillermo de torre: como una violenta reacción contra la era del rubenianismo agonizante y toda su anexa de cantores fáciles que habían llegado a formar un genero híbrido y confuso, especie de bisutería poética, producto de feria para las revistas burguesas. Opinión semejante tiene Jorge Luis Borges, quien, no obstante, acabara renegando de sus orígenes ultraístas.
Fue importante en su gestación, además, el paso del poeta chileno Vicente Huidobro y su defensa del creacionismo. El movimiento se difundió a través de varias revistas, entre las que se encuentran Los Quijote, Grecia, Cervantes, Ultra, cosmópolis, Horizontes, Vértices, entre otras. Además de los antecedentes españoles, entre los que se mencionan a Ramón Gómez de la Sema y Juan Ramón Jiménez, es importante destacar la relación del ultraísmo con los movimientos coetáneos de vanguardia: el futurismo, el cubismo, el dadaísmo.
Son sus rasgos fundamentales: la condensación metafórica, la eliminación de nexos inútiles, el avance de la “imagen refleja o simple”, según los comentarios de Gerardo Diego, hacia la “imagen múltiple” que supone la identificación más plena entre poesía y música, el valor plástico de la disposición tipográfica, herencia directa de los caligramas de Apollinare. Los poetas ultraístas más notorios fueron, además de los ya citados: Juan Larrea, Pedro Garfias, Adriano del Valle, Eugenio Montes, José Rivas Panedas, Rafael Lasso de la Vega, Isaac Vando-Villar, entre otros. El movimiento quedo disuelto al dejar de publicarse públicamente la revista Ultra en la primavera de 1922.
Movimientos de Vanguardia en la Republica Dominicana
El Postumismo
El movimiento postumista nace en 1921. Sus figuras principales fueron Domingo Moreno Jiménez (1892-1986), Andrés Avelino (1900-1974) y Rafael Augusto Zorrilla (1892-1937).
El postumismo consideraba que se debía eliminar de la tradición literaria, el pasado literario universal además estaba en contra de los movimientos literarios de su época: surrealismo, dadaísmo... Estos son sus grandes defectos, con ello se negaba a la renovación de su literatura. Fue una reacción en contra de la modernidad poética inauguraba por las vanguardias mas importantes de comienzos del siglo XX.
Los críticos reconocen como logros postumitas los siguientes:
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Primacía del versolibrismo en una época en que la poesía dominicana parecía atrapada en la métrica;
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Introducción del paisaje nacional en la poesía. Los postumistas reaccionaron en contra de la imitación y los calcos de otras escuelas poéticas y los ambientes de otra poesía.
La Poesía Postumista
Predominan en la poesía postumista los temas relacionados con el paisaje, con la existencia y con la actitud psicológica ante la vida.
En la poesía tradicional, el ritmo está reglamentado por el número de sílabas de los versos, por las rimas regulares y por las pausas métricas.
El versolibrismo, rechaza los elementos de la métrica, la uniformidad y la regularidad en la construcción de los versos del poema. El poeta no se somete a unas leyes establecidas previamente, sino que se deja conducir por el ritmo interior de su pensamiento.
El postumismo descubre de un modo amplio, y por vez primera, la tierra dominicana, el sentido racial y el sentido morfológico de nuestra realidad.
El realismo ahora no esta determinado por una normas preceptivas ni por modelos a los cuales hay que ser fiel, sino por el impulso del alma del poeta en contacto directo con la realidad nativa.
La tierra, lo autóctono, comienza a tener cabida en los versos que entonces se forjan.
¿Qué es La Poesía Sorprendida?
Si preguntamos, que es la poesía sorprendida?
Podemos responder, fue una revista que se publicó hacia los años del cuarenta y dejó de existir en esa década. Duró su publicación cerca de cuatro años. Esa revista se ocupaba de publicar poesía de las corrientes de más extrema preocupación estética.
Pero La Poesía Sorprendida fue también la revista Entre las Soledades y mas tarde La Isla Necesaria, y, posiblemente, fue Brigadas Dominicanas y la Colección Arquero.
La Poesía Sorprendida no fue solo una revista; sino que fue un conjunto de poetas.
Sus integrantes fueron: Aída Cartagena Portalatin (1918-1994), Rafael Américo Henriquez (1899-1968), Mariano Lebrón Saviñon (1922), Manuel Valerio (1910-1980), Manuel Rueda (1921), Antonio Fernández Spencer (1922-1995). Franklin Mieses Burgos (1907-1976). La revista la fundaron el chileno Albeto Baeza Flores, quien se ha convertido en uno de los más prolijos estudiosos de la poesía dominicana, Eugenio Fernández Granel (1914), introductor del surrealismo en el arte dominicano, pintor afamado y los poetas dominicanos: Mieses Burgos, Gatón Arce y Lebrón Saviñon. La revista nació con el lema de “Poesía con el hombre universal”. Estuvo, desde sus comienzos, abierta a todas las influencias de la poesía moderna: surrealismo, existencialismo, ultraísmos, dadaísmo... en suma, a las remociones producidas en el gusto estético por las vanguardias de la poesía.
La Poesía Sorprendida
1943. Movimiento innovador que no desprecia la tradición, La Poesía Sorprendida adviene con una actitud amplia que abrió sus puertas, introduciéndolas en el país, a todas las corrientes literarias de Europa y América, desde los más desenfrenados istmos hasta la “poesía pura” y la de tenencia social. De una manera consciente efectúa en nuestro medio en brusco viraje hacia una actividad subjetiva, fenómeno este sorprendente si se considera que toda poesía dominicana anterior no había rebasado el plano realista.
La poesía sorprendida no concebía la literatura como repetición, sino como una creación abierta a todas las influencias y a todos los movimientos que se producían en el mundo. En tal sentido, constituye una reacción en contra de los poetas del movimiento postumista, pues estos rechazaban todo influjo externo en la literatura.
Entre las aportaciones que mayor influencia ejercieron el movimiento cabe citarse el surrealismo.
La Generación del 48
Se denomina Generación del 48 en la literatura dominicana, a la generación literaria de la generación histórica de dominicanos nacidos entre 1924 y 1938. Pero, con este nombre se conoce propiamente, a los poetas de esta generación literaria más aún, a una parte de ellos: a los que publican por primera vez en 1948, y todavía hacen vida en grupo.
Sus integrantes, esencialmente poetas, son en su mayoría, abogados, profesores universitarios o de otras instituciones ligadas a la educación, narradores, dramaturgos, ensayistas.
Esta poesía (La de la generación del 48), aunque entroncada con nuestra realidad, en la experiencia vital, es al mismo tiempo onírica, consciente y culta, en constante búsqueda de lo humano; poesía en movimiento, que va de lo particular a lo colectivo, de lo intimo al mundo exterior, con una visión optimista, totalizadora y trascendente del hombre.
Con este criterio integral y propio, los poetas del 48 aportan una poesía de testimonio, esencialmente política, que recreando la historia, buscando nuestras raíces sociológicas, redescubre y afianza el paisaje nacional, canta al hombre y su destino, trasmutando en la palabra nuestras realidades en sus dimensiones humanas universales, sin que por ello dejen de ser nuestras realidades específicamente proyectadas. Ni poesía dominicana a lo dominicano, ni poesía con el hombre universal, sino poesía con lo dominicano universal.
La poesía en la Generación del 48 en una constante encarnación del tiempo. Partiendo de su circunstancia vital, estos poetas ofrecen una visión múltiple y esencialmente trágica del tiempo, que refleja su contemporaneidad con el hombre socialmente sumergido en la angustia de la transitoriedad y la pobreza social. El tiempo poético en esta generación, es una puerta de amor y libertad, donde el lenguaje es ritmo poético, hallazgo en el movimiento constante, modernidad; magia y poesía. El poeta, un profeta con su horizonte psicológico inacabable (Luis Alfredo Torres); temporalidad enraizada y esencialmente cristiana (Rafael Lara Cintron); sentimiento trágico y nostálgico de la realidad, y preocupación por el hombre y su destino (Rafael Valera Benítez), visión de la aparente realidad, nostalgia, olvido (Juan Carlos Jiménez, Alberto Peña Lebrón, Máximo Avilés Blonda); igualdad, quietud; presente trasmutado en el pasado (Máximo Avilés Blonda); temporalidad social, tiempo y espacio imaginarios y aspiración de libertad (Victor Villegas); temporalidad política, cosmovisión circular, mandalica (Lupo Hernández Rueda); otredad, angustia (Victor Villegas, Abel Fernández Mejía, Lupo Hernández Rueda).
En definitiva, al realismo humano y a la visión integral de la patria y del hombre dominicanos ya mencionados, esta generación une la recreación histórica, el asentamiento definitivo del paisaje dominicano en nuestra poesía, una constante encarnación del tiempo y una novedosa visión social de la muerte. A esto hay que agregar la visión profética optimista, la que contiene el dramatismo propio del antihéroe, con la diferencia de que ella anuncia, vaticina el fin de su desgracia. Los poetas del 48 aportan asimismo, y eso es, igualmente nuevo hasta ahora, una visión totalizadora y trascendente del hombre, al tiempo que ofrecen, como sensibilidad colectiva, trasmutada en la palabra, el Sur de la Republica, como símbolo de nuestro país y de nuestro tiempo. Y estos aportes se alcanzan dentro de un lenguaje adecuado, a tono con su contenido.
Los Poetas del grupo del 48: Luis Alfredo Torres, Lupo Hernández Rueda, Victor Villegas, Alberto Peña Lebrón, Ramón Cifré Navarro, Rafael Valera Benítez y Abel Fernández Mejía partían de los siguientes postulados:
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La poesía tiene una finalidad: revelar las raíces de la colectividad.
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Rechazo de la escritura automática de otros procedimientos surrealistas puestos en boga por la Poesía Sorprendida.
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La literatura debe tener un contenido testimonial, moral, humano; debe estar comprometida con los problemas sociales.
La Generación del 60
A comienzos del 60, luego de la caída de la dictadura de Rafael Trujillo (1930-1961) surgen en el país varios grupos literarios, reunidos por la afinidad literaria y por las preocupaciones políticas. Así nace el grupo de los 60, entre los cuales tenemos al poeta Ramón Veloz Maggiolo (1936), autor de Judas, el buen ladrón, Los Ángeles de hueso, De abril en adelante, Materia prima, Ritos de Cabaret, La fértil agonía del amor, entre otros libros. Ramón Emilio Reyes (1935), autor de la novela Testimonio, Carlos Esteban Deive (1935), autor de Magdalena, Las devastaciones y de un volumen de cuentos, Museos de diablos.
Poco después de la guerra de abril de 1965 se funda en grupo El Puño del cual eran miembros
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Armando Almanzar Rodríguez (1935), autor de Limite, Infancia feliz, Selva de agujeros negros para Chichí la Salsa, Cuentos en cortometraje y Marcado por el mar.
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René del Risco Bermúdez (1937), autor de En el barrio no hay banderas y de El viento frió (poemas).
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Efraín Castillo, quien ha publicado numerosos cuentos recogidos en Rito de paso y otros cuentos, así como las novelas Currículum e Inti Huaman.
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Ruben Echavarria (1936), autor de numerosos cuentos laureados y publicados en los suplementos de la época.
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Antonio Lockward Artiles (1943), autor de la obra Se me muere Rebeca.
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Iván García (1938), dramaturgo y narrador. Ha publicado Mas allá de la búsqueda, recopilación de todas sus obras teatrales y La guerra no es para nosotros (cuentos).
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Miguel Alfonseca (1942), publico dos libros de poemas: La guerra y los cantos y El arribo de la luz. Escribió cuentos galardonados en los concursos de La Mascara.
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Juan Jose Ayuso, poeta, autor de Bienaventurados los cimarrones.
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Enriquillo Sánchez (1947), ha publicado Convicto y confeso, Pájaro dentro de la lluvia (poemas) y Musiquito (novela).
Los concursos fomentados por la asociación cultural La Mascara compuesta por Lourdes Billini, Aquiles Azar, Freddy Ginebra, Héctor Díaz Polanco y otros, constituyeron un fuerte estimulo a la narrativa dominicana breve. Posteriormente, a partir de 1978, Freddy Ginebra funda los premios Casa de Teatro, que han servido de plataforma para el lanzamiento de jóvenes escritores.
Al igual que La Mascara, El Puño, La Antorcha, el grupo de La Isla se formó luego de la guerra de abril, hacia 1966. Entre los integrantes de este grupo figuran Antonio Lockward Artiles, Norberto James, Andrés L. Mateo, Wilfredo Lozano, Fernando Sánchez Martínez. Los miembros de La Isla y de La Antorcha no diferían en sus postulados estéticos y políticos, tanto los poetas como los narradores parecían obsesionados por el compromiso político del escritor.
Esta tiene lugar alrededor de 1914, año en que comienza la primera guerra mundial, que de la mano con los avances tecnológicos, los amplios conocimientos históricos, la crisis espiritual que surge por el momento que se vive despierta conciencia para un nuevo cambio que se origina en la humanidad. Esta es la razón del punto de partida del surgimiento de varias escuelas artísticas que expresan el desmoronamiento del orden burgués y del clasicismo. Entre esas escuelas están:
El expresionismo, cubismo, ultraísmo, futurismo, el creacionismo, entre otras.
El Vanguardismo inaugura un nuevo modo de ver la literatura caracterizado por la primacía del prosaísmo versus musicalidad, feísmo versus preciosismo y absurdo versus comunicación lógica. De ahí que las vanguardias tuviesen en sí un carácter límite. Ruptura de la traición que habíamos heredado pero también ruptura de la ruptura, rechazo de la imitación. Los poetas vanguardistas se caracterizan, además, por:
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Rendir culto a la novedad y a la sorpresa. Los poetas vanguardistas cambian la estructura formal del poema.
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Renovar completamente los recursos expresivos. Metáforas, la imagen y otros recursos se convierten en reveladores de una dimensión interior.
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Exploración de lo irracional. El verso se presenta sin leyes métricas ni lógicas, regido por el juego, las similitudes y el azar.
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Introducir referencias a la vida moderna y al desarrollo. Modos de vida, tecnología, preocupaciones, miedos, etc.
Características generales del Vanguardismo
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Cosmopolitismo: las calles de todas las ciudades forman una red internacional más vital que la red de las academias.
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Actitud ante la literatura como juego intrascendente, esteticismo. Abolición de los ornamentos, oscuridad rebuscada. Esquematismo.
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Ingenio: ingeniosidad y fantasía frente a la realidad. Aforismos. Culto a la novedad y a la sorpresa.
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Sentimientos: deshumanizan el arte obliterado todas las fuentes del sentimentalismo. Destruían el “yo”. Horismo.
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Feísmo: desorden, estrafalario, chocante, anti-bello.
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Morfología: lengua no comunicativa, el letrismo, la jitanjáfora y caligramas.
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Sintaxis: destrucción de la sintaxis. Palabras en libertad. Se tachaban los nexos, las frases medianeras.
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Métrica: abandono de los moldes eutróficos, de la rima, de la medida, del ritmo. Prosaísmo.
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Temas: exclusión de lo narrativo y anecdótico.
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Imaginismo: la metáfora.
El lenguaje del Vanguardismo
Su instrumento es la palabra y la fantasía ilimitada. Por medio de la palabra se destruye la realidad y transforma al objeto en idea pura, en esencia espiritual, en juego de ensueños plurivalentes. La sugestión sonora y asociativa del lenguaje importa más que su significado, los versos suenan e insinúan, más que dicen. La palabra tiene múltiples ecos y se carga de contenidos misteriosos, de significados equívocos, no unívocos, de reflejos interiores.
Esta poesía no es inteligible y como se abre a múltiples interpretaciones, el lector se convierte en un co-creador.
Las Vanguardias
Como en la época del “modernismo”, los dos centros de la vanguardia fueron Buenos Aires (Borges, Girando, Molinari) y México (Pellicer, Villaurrutia, Gorostiza). En Cuba aparece la poesía mulata: para cantar, bailar y mal decir (Nicolás Guillén, Emilio Ballagas); En Ecuador, Jorge Carrera Andrade inicia un “registro del mundo”, inventario de imágenes americanas… Pero el poeta que encarna mejor este período es Pablo Neruda. Cierto, es el más abundante y desigual y esto perjudica su comprensión; también es cierto que casi siempre es el mas rico y denso de nuestros poetas. La vanguardia tiene dos tiempos: el inicial de Huidobro, hacia 1920, volatización de la palabra y la imagen; y el segundo de Neruda, diez años después; ensimismada penetración hacia la entraña de las cosas.
Octavio Paz
(El arco y la lira)
[…] La vanguardia suele asumir posiciones políticas radicalizadas, se propone romper con la estructura tradicional del lenguaje y postula el sueño y la locura como fuentes inspiradoras del arte. El origen del vanguardismo puede remontarse aproximadamente hasta la obra de Rimbaud y su apogeo programático comienza con las ideas de Apollinare; su perduración no ha cesado hasta el presente. Entre sus principales manifestaciones cabe incluir el surrealismo, el futurismo, el vorticismo, el imaginismo, la literatura de absurdo y el movimiento poético que en los países de habla inglesa se denomina modernismo.
Jaime Rest
La vanguardia se presenta como voluntad de desacreditar el arte que la precede: se burla de él, lo critica ferozmente e invita al abandono de las prácticas artísticas que considera caducas.
La vanguardia se ve a si misma como algo más que una doctrina estética y, normalmente, proclama formas de vida y compromisos totales como una actitud renovadora de la que el artista es profeta. De ahí lo llamativo y escandaloso de muchas de sus manifestaciones que, aparentemente, son ajenas a su programa, pero que, de hecho, son parte fundamental de su concepción.
La vanguardia es una búsqueda permanente y, en ese sentido, acepta su propia transitoriedad. En este sentido, cuenta con que será destronada por otro movimiento distinto, incluso antagónico, y de ahí deriva muchas veces su peculiar sentido lúdico e irónico del arte: todo es efímero y, si se acepta el aplauso común, el arte se convierte en algo académico, cosa odiada por el vanguardista.
El término Vanguardias surge en Francia durante los años de la Primera Guerra [1914-1917]. Su origen está precisamente en el vocablo francés avant-garde, término de origen militar y político, que venía a reflejar el espíritu de lucha, de combate y de confrontación que el nuevo arte del siglo oponía frente al llamado arte decimonónico o académico.
Desde el principio, el arte vanguardista adquiere una impronta provocadora contra lo antiguo, lo naturalista o lo que se relacionara con el arte burgués. No será causalidad que todas las primeras manifestaciones de estos vanguardismos estén repletos de actos y gestos de impacto social, como expresión de un profundo rechazo a la llamada cultura burguesa. La Primera Guerra, como expresión del afán imperialista y del profundo fracaso de esa burguesía por conseguir la paz, será el período en que, junto a actitudes diversas de rechazo a la guerra, afloren todas estas manifestaciones artísticas extraordinarias con una versatilidad y agilidad desconocidas hasta entonces. Los llamados ismos se sucederán uno tras otro.
No es ninguna casualidad que el surgimiento de los vanguardismos artísticos y literarios esté relacionado íntimamente con el periodo de mayor intensidad social, ideológica, en definitiva histórica, del siglo XX: el periodo que va desde la Primera guerra del 14 al inicio de la Segunda en 1939. En esos 15 ó 20 años cuajan las experiencias del nuevo arte: unas pasarán rápidamente, otras quedarán incorporadas al arte para siempre, pero la revolución de las formas y de los contenidos se producirá, sin duda, a partir de aquellas vanguardias de los años 20.
Auge y crisis
Los vanguardismos despuntan inmediatamente antes o durante la Primera Guerra, llegan a su apogeo durante la década de los años 20, entran en crisis a partir de 1929 y desaparecerán en la década de los 30. En esos años, los artistas vanguardistas se han enfrentado al mundo de ideas proveniente del pensamiento burgués: unos derivarán hacia el antiburguesismo de tipo fascista, como es el caso del futurismo italiano de Marinetti; otros volcarán su rebeldía en el movimiento proletario izquierdista. De esta forma, los dos grandes movimientos que marcarán el siglo XX, el fascismo-nazismo y el comunismo, serán expuestos y cantados en sus iniciales años de poder a través de una estética y unas formas vanguardistas. El caso más ilustrativo es el del surrealismo francés y su apuesta por la revolución comunista. Posteriormente serán ellos mismos perseguidos y prohibidos por los propios aparatos culturales de estado, como ocurrió en la URSS estalinista a partir de 1923 y en la Alemania nazi de 1933. En el primer caso, los poetas futuristas serán criticados a partir de la nueva estética realista y populista tras la guerra civil revolucionaria. En el segundo caso, los jerarcas nazis secuestrarán la pintura vanguardista que había caracterizado el renacer cultural alemán, considerada a partir de entonces como "arte degenerado".
La gran confrontación ideológica y militar de la década de los cuarenta, la Segunda Guerra, acabará con los vanguardismos. Sus restos o serán enterrados o derivarán en el arte moderno cuya expresión más genuina será el arte de Estados Unidos a partir de los años 40. El trabajo de fundamentar un nuevo concepto de arte y de literatura ya estaba realizado.
Movimientos de Vanguardia en Latinoamérica
En tanto que el romanticismo, el realismo, el naturalismo y el simbolismo llegaron con cierta lentitud al Nuevo Mundo, y hasta tardaron décadas en algunos casos, los movimientos europeos de Vanguardia de los primeros treinta años del siglo xx encontraron un eco casi inmediato en los centros urbanos más desarrollados de Latinoamérica.
El proceso de asimilación y metamorfosis de los modelos comenzó a realizarse en la fuente y por escritores que no solo fueron espectadores de esos movimientos. Estos escritores hispanoamericanos encararon el fenómeno de las Vanguardias con una originalidad en que no faltaba el enfoque paródico o la lectura carnavalesca. Para ellos, el futurismo, el cubismo, el dadaísmo, el expresionismo y, más tarde, el surrealismo fueron menos escuelas cerradas y fiscalizadas por líderes apocalípticos (Marinetti, Tzara, Bretón, por ejemplo) que opciones abiertas al escritor Latinoamericano.
De ahí que las Vanguardias de la vieja Europa llegaran a la América en una versión singular que asumía distintos nombres (ultraísmo, creacionismo, estridentísimo) de polémica inserción en un concepto europeo. Una vez más, América practicaba sistemáticamente la carnavalización cultural.
Para el escritor latinoamericano testigo y, a veces, hasta actor en las Vanguardias europeas la tarea principal era recoger no lo que había de singular en cada uno de aquellos movimientos, sino lo que ellos tenían de búsqueda de una estética de la cultura emergente del siglo. Al margen de sus singularidades el cubismo fragmentaba la sintaxis de la obra de arte; el futurismo y el dadaísmos minaban el concepto mismo de obra poética; el expresionismo insertaba su poesía en el conflicto edípico que desgarraba la piel política de la Europa de la hecatombe de 1914, esas Vanguardias tenían un propósito común: liberar las artes y las letras del peso muerto de las Academias, Liceos, Universidades, Museos y Bibliotecas.
Sobre la ruina de una cultura humanística, eurocéntrica, que reconstruye una utopía cultural grecolatina a partir del Renacimiento, en las Vanguardias del siglo XX se buscaba una libertad que les permitiese el acceso al nuevo mundo creado por la segunda revolución industrial, ya posible en el papel, si no en la fábrica.
Lo que los unía era la Modernidad, concepto que no debe confundirse con el modernismo finisecular dominante en Latinoamérica y España en la transición de un siglo a otro y es el último movimiento del siglo XIX.
El artista de Vanguardia buscaba destruir de una vez por todas las servidumbres con respecto a la representación mimética de la realidad: ese ídolo de la burguesía victoriana que habría de emerger (después del estallido de las Vanguardias) convenientemente disfrazados de arte socialista o academicismo fascista en la horrible época del intervalo entre las dos guerras mundiales. Lo que era común a las Vanguardias era la propuesta de un arte libre en una sociedad libre.
La Poesía Hispanoamericana
Pablo Neruda (1904 - 1973). El poeta revela preocupación por diversos temas:
El amor y la mujer. La mujer aparece asociada en su poesía a la fertilidad, símbolo de lo ideal e indestructible.
La soledad y la angustia. Sus poemas empalman una unidad entre los diversos elementos de la naturaleza: fauna, flora, símbolo del abandono, el caos, de las sociedades hispanoamericanas.
El compromiso político y social. El poeta se convierte en portavoz de las masas, acopia las denuncias, invocaciones y la historia épica del continente americano.
Las cosas sencillas de la vida cotidiana. El poeta nos hace descubrir la belleza de lo sencillo e insignificante en sus famosos libros de odas elementales.
Octavio Paz (1914). La poesía de Paz representa la conciliación de los recursos de la modernidad: surrealismo, dadaísmo, con la tradición. Tienen primacía en su poesía los temas de la identidad y el origen, sus grandes poemas como Piedra de Sol, Himnos entre ruinas, Pasado en claro… son una exploración del conocimiento de la mentalidad, de los mitos y de los somos del tiempo.
El amor, la mujer, el erotismo son los temas que pesan en al conciencia del poeta.
César Vallejo (1892 - 1938). Los temas esenciales en la poesía de Vallejo son el dolor, la pasión y las obsesiones y el absurdo. Su poesía representa el drama del hombre ante la percepción o el sentido de su propia existencia.
Vicente Huidobro (1893 - 1948). En Huidobro la poesía concebida como un modo de conocimiento. La palabra poética es sorpresa y maravilla; rechaza la imitación de la naturaleza y el poema extrae sus temas de lo social y de lo político. El poeta expresa un culto a las ideas.
Movimientos de Vanguardia
Futurismo
Movimiento literario y artístico surgido en Italia en el primer decenio del siglo XX. Nació con un manifiesto, y varió y fijó sus propios enunciados en una serie de manifiestos. El 20 de febrero de 1909 F.T. Marinetti publicó en «Le Fígaro» de París un primer Manifiesto en el que proclamó como formas de expresión del futurismo la agresividad, la temeridad, el salto mortal, la bofetada, el puñetazo.
En 1912, el mismo Marinetti, con el Manifiesto técnico de la literatura futurista, apuntó como medio específico de expresión literaria las «palabras en libertad», que eran capaces de traducir, por analogía y sugestión, los mecanismos psíquicos y el frenesí de la vida moderna. Esto comportaba la abolición de la sintaxis, de la puntuación, de las partes calificativas del discurso (adjetivos, adverbios). Las nuevas teorías se aplicaron también a la pintura (1910: Primer y segundo manifiesto de la pintura futurista, firmados por Balla, Boccioni, Carrá y Russolo), a la música (1910: Manifiesto de los músicos futuristas, firmado por Pratella), a la escultura (1912: Manifiesto de Boccioni, en el que se afirma que la escultura debe convertir el infinito plástico aparente y el infinito plástico interior), al teatro (1915: Manifiesto del teatro futurista sintético, firmado por Marinetti y Settimelli, y Manifiesto de la escenografía futurista, firmado por Prampolini; el primero recomendaba 2 sorprender al público con cualquier medio, por ejemplo: con la 1 concisión, reduciendo las escenas al tiempo fulminante (de pocos segundos) e incluso a otras formas artísticas todavía por nacer, pero destinadas a nacer en el futuro.
Esta gran cantidad de programas revela una exasperada proyección hacia el futuro; y si por un lado expresa la voluntad de romper con la tradición, por el otro demuestra una cierta incapacidad de realizarse en formas menos hipotéticas y más actuales. Uno de los aspectos más llamativos del futurismo es, en suma, lo veleidoso, que se enmascara de triunfalismo para rechazar el mito de la derrota propio de cierto romanticismo y del decadentismo. Los fu turistas cultivan, por el contrario, el mito de la victoria: victorias tal vez ficticias, coronadas no por una gloria aristocrática y solitaria (como en D'Annunzio), sino por el escándalo en los cafés, en la calle, en las salas de conferencias.
De todos modos el futurismo fue, buena o mala, una escuela de polémica y de moral; y si usó con eficacia la técnica publicitaria, admitiéndola de golpe en la expresión artística, lo hizo con una finalidad básicamente pedagógica. Pero ello no impidió a los futuristas transformar, con el tiempo, los temas iniciales de la máquina, la velocidad, la técnica en exaltación de la violencia, del imperialismo, de la guerra, «higiene del mundo», y, por lo menos con Marinetti, del fascismo.
En el ámbito literario, el futurismo italiano tuvo sus mejores exponentes, además de en Marinetti, en A. Palazzeschi, C. Govoni y A. Soffici; pero los resultados más importantes del movimiento se alcanzaron, probablemente, en el campo de las artes figurativas, con la introducción (sobre todo por obra de Boccioni) de un nuevo sentido del espacio que tuvo consecuencias importantes en la vanguardia europea contemporánea y posterior: cubismo, dadaísmo, surrealismo.
En el siguiente Manifiesto de la literatura futurista (Manifesto della letteratura futurista, 1910) teorizó poéticas y medios expresivos adecuados para lograr la dinámica de la sensación, del movimiento, de la materia, mediante el desquiciamiento de la sintaxis y la puntuación, las palabras en libertad y los caracteres de imprenta dispuestos de maneras sugestivas e inusitadas.
Los resultados más notables de la aplicación directa de este programa son la novela Mafarka el futurista (Mafarka il futurista, 1910) y, en lo poético, Zang Tumb Tumb. Adrianópolis, octubre de 1912 (Zang Tumb Tumb. Adrianopoli, ottobre 1912, 1914), descripción fonosimbólica de un episodio de la guerra de Africa. Inspiró y redactó otros manifiestos, como Teatro de variedades (Teatro di varietá, 1913), Teatro sintético (1915) o Guerra, la única higiene del mundo (Guerra sola igiene del mondo, 1915). Su nacionalismo y su belicismo le llevaron a apoyar la guerra de Libia (La batalla de Tripoli, La battaglia di Tripoli, 1912), posteriormente la intervención en la 1ª guerra mundial y finalmente la dictadura fascista, de la que recibió honores y cargos oficiales.
Marinetti fue sobre todo un hábil organizador cultural, sensible a las nuevas relaciones con el público nacidas con los mass media; algunas de sus mejores capacidades son reconocibles en la inventiva lúcida y agresiva de los «manifiestos», que se elevaron, gracias a su escritura, a la categoría de género literario.
Dadaísmo
Este trabajo tiene por finalidad dar a conocer un movimiento vanguardista, el cual niega cualquier tipo de norma estética. Surge como una necesidad de independencia y desconfianza hacia la comunidad, un impulso irrefrenable por salvar aquello que se encuentra más allá de las reglas en un momento histórico difícil como fue la primera guerra mundial (1914). Nace en Suiza producto de la ruptura de las concepciones de la estética clásica europea. Su primera aparición en público el 30 de marzo de 1916 en Zurich, Rumania. La poesía que este muestra tiene un lenguaje incoherente que se destruye a sí mismo, y en la cual todo está permitido. Los métodos que usaba el dada se decía que eran deliberadamente incomprensibles.
Significado del movimiento:
Es un movimiento vanguardista que comenzó con un grupo de jóvenes intelectuales, inconformistas, contrarios a la primera guerra mundial. Abarcó todos los géneros artísticos y se basó principalmente en una actitud de revuelta, desprecio y disgusto frente al orden social existente, caracterizado por una avaricia inhumana y un ansia de poder, que frente al arte tradicional había quedado invalidado por el hecho de que la sociedad lo consideró irrespetable. Su propósito fue desarrollar hasta las últimas consecuencias la imaginación sin límites, intentando abolirlo todo. Respecto al nombre y significado de la palabra “dadaísmo”, se dice que el término “dada” fue elegido por el editor, ensayista y poeta rumano Tristan Tzara, al abrir al azar un diccionario en una de las reuniones que el grupo (de los idealistas) celebraba en el cabaret “Voltaire” de Zurcí. Ésta significa “caballito de juguete” en francés, pero para los artistas quienes frecuentan éste cabaret entre 1915 y 1922, dada es cualquier cosa. También, se dice que es una repetición elemental que evoca el lenguaje anterior a la palabra, o que alude simplemente al balbuceo infantil.
Técnicas:
Con el fin de expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento y todo tipo de codificación, los dadaístas recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y literarios deliberadamente incomprensibles, que se apoyaban en lo absurdo e irracional. Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar perplejo al público con el objetivo que este considerara los valores estéticos establecidos.
Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para determinar los elementos de las obras. Los dadá profesaban todas las artes, pero no se encasillaban en ninguna.
Un ejemplo de artista dadaísta fue el pintor y escritor alemán Kurt Schwitters que se destacó por sus collages realizados con papel usado y otros materiales similares. El artista francés Marcel Duchamp expuso como obras de arte productos comerciales corrientes- un secador de botellas y un urinario - a los que denominó ready - mades. Aunque los dadaístas utilizaron técnicas revolucionarias, sus ideas contra las normas se basaban en una profunda creencia, derivada de la tradición romántica, en la bondad intrínseca de la humanidad cuando no ha sido corrompida por la sociedad.
Ideologías:
El dada defiende la libertad del hombre, la espontaneidad y la destrucción. Se opone al arte tradicional y a una ideología burguesa.
Refleja una protesta nihilista que va en contra de todos los aspectos de la cultura occidental, sobre todo contra el militarismo.
Su rebelión contra las normas establecidas era basada en una creencia profunda y proveniente de la tradición romántica, en la bondad esencial de la humanidad cuando no esta corrompida por la sociedad.
Este movimiento surge con los destroces de la 1° guerra mundial y defiende también una actitud negativa hacia todo lo que produce la civilización bélica
Dada es cualquier cosa, es un estado de ánimo, nacido de la guerra y en la guerra. Es anarquista, revolucionario, también es indiferente, diletante y poético. Dada quiere estigmatizar la brutalidad. Dada está en contra del futuro. Existen, más que por la guerra, porque son hombres independientes que viven otros ideales.
Es una manera de ser así como una manera de vivir. Dada conoce todo, dada destruye todo, dada no habla, dada no tiene una idea fija.
Los dadaístas profesaban todas las artes pero no se encasillaban en ninguna. Sus ideas contra las normas se basaban en una profunda creencia derivada de la tradición romántica. Abrieron una puerta definitiva a lo posible y a lo imposible, a lo todo y a lo nada
El movimiento Dada emitió su propio manifiesto, o ideas: Propugnó la abolición de la memoria y de la lógica, de la arqueología, de los profetas y del futuro , el quebrantamiento de las normas, la liberación de la fantasía y la creación de un lenguaje incoherente que era el reflejo del vivir de su sociedad.
Es un movimiento antiliterario, antipoético, anti-arte que terminó por ser anti-el mismo, para que finalmente muriera por sus propias manos. La destrucción es necesaria para la creación, naciendo así el surrealismo.
Manifiesto dadaísta
Fueron tiempos de revoluciones y efervescencia política. El "movimiento" dadá emite su propio "manifiesto":
"...no estoy ni en pro ni en contra, y además, no lo explico, porque detesto el sentido común...
"Asco dadaísta.
"Abolición de la memoria: dadá
"abolición de la arqueología: dadá
"abolición de los profetas: dadá
"abolición del futuro: dadá
"creencia absoluta indiscutible en cada dios producto inmediato de la espontaneidad: dadá..."
Exponentes:
Tristán Tzara: Principal representante del dadaísmo de nacionalidad rumana. Editor, ensayista y poeta que fundó este movimiento con Hugo Ball (escritor alemán), Jean Arp (artista alsiaciano) y otros intelectuales.
Kurt Schwitters: Pintor y escritor alemán que se destacó por sus colages realizados con papeles usados y otros materiales similares.
Marcel Duchamp: Artista que expuso como obras de arte productos comerciales corrientes (un secador de botellas y un urinario), a los que denominó “ready-mades”.
Hans Arp, Soupault, Marx Ernst, Tzara, Antonin Artaud, André Bretón, entre otros, se caracterizaron por sus obras ilógicas que tenían como primera impresión la insolencia, la denuncia, y el insulto.
Otros representantes (pero no menos importantes) son Ribemont, Dessignes, Dermen, Arnaud, Breton, Argón, y Soup Ault.
Temas:
1- El Arte Dada no estaba dentro de lo establecido, mas bien era algo
bizarro, irracional y sobre todo fantástico. Se burlaban de los objetos
Artísticos que habían sido venerados durante siglos y cogían objetos de uso
cotidiano y los exponían presentándolos como objetos artísticos. Como es el
caso de Duchamp, quien presentó un orinal como pieza escultórica y la tituló
Fuente y firmó R. Mutt. No fue aceptada en la exposición de Arte en Nueva
York en 1917. En una declaración de Duchamp se mencionó que lo importante no
era que este la hubiera fabricado por si mismo la fuente; lo importante
era que la hubiera escogido.
Trozos de papeles o de vidrios rotos, pegados en las telas fue una
característica propia de este movimiento, al igual que utilizar productos
comerciales corrientes. Duchamp afirmaba en definitiva que el arte
establecido ya no significaba nada. que la casualidad tenía mucho más
significado v más sentido que el arte de una sociedad podrida. Arp hizo un
collage aleatorio, esparciendo sobre el cuadro trozos de papel para obtener
así un resultado accidental.
El pintor y poeta Kurt Schwitters, hizo también collages con objetos
encontrados casualmente y los denominó Merz.
2- En la literatura como decíamos anteriormente, “más que la obra es el gesto”,
vale decir que en el aspecto de la literatura, esta era como una provocación
contra el sentido común, la moral, la ley y cualquier normativa.
El Surrealismo
Movimiento literario y artístico, definido en 1924 por André Bretón, que preconizaba renovación de todos los valores culturales, morales y científicos por medio del automatismo psíquico.
Antecedente primordial del Surrealismo fue el movimiento dadaísta fundado en Zurch en 1916. Bretón efectuó la primera formulación definidora del movimiento en su manifiesto Surrealista (1924) , que describió el surrealismo como “automatismo psíquico mediante el cual se propone expresar, sea verbalmente, o por escrito de otro modo, el funcionamiento real del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y al margen de toda preocupación estética o moral”. Entre los autores que Bretón citaba como contribuyentes o precursores de su pensamiento figuran Freud, Lewis, Hugo etc., aunque si bien algunos serían rechazados posteriormente, los surrealistas conservaron siempre especial aprecio por los románticos franceses y anglosajones y por los “poetas malditos”. En el mismo año se fundó el Bureau de recherches surrealistes y la revista La revolutión surrealiste dirigida por P.Naville y B. Péret, que inició una encuesta sobre el suicidio. La producción surrealista se caracterizó por una vocación libertaria sin límites y por una exaltación de la imaginación, de los procesos oníricos, del humor corrosivo y de la pasión erótica (amour fou), utilizada como provocación o armas de lucha contra la tradición cultural burguesa y contra todas las formas represivas del orden moral establecido. Pero las ideas surrealistas no se expresaron únicamente a través de técnicas literarias, como la “escritura automática” más o menos rigurosa o de provocaciones pictóricas, sino como ruidosas tomas de posición pública, como la publicación en 1924 de un cadáver con motivo de la muerte de Anatole France y, en 1925, de cartas abiertas a P. Claudel, al Papa y al Dalai-Lama petición de apertura de prisiones y licenciamiento del ejército y declaración contra la guerra del Rif, que produjo sus primeros contactos con los comunistas y les descubrió las figuras de Marx, Lennin y Trotski. A partir de este momento se iniciaron las querellas y cismas en el movimiento, escindido entre quienes veían en la militancia comunista la postura ética coherente con sus aspiraciones revolucionarias y quienes creían que sólo la creación artística era incumbencia de los postulados surrealistas.
En 1929 Bretón publicó su segundo manifiesto surrealista, que definió como una “llamada a los principios”.El mismo año apareció el nuevo órgano del movimiento, llamado El Surrealismo al servicio de la revolución, y Aragón tras su viaje a la Urss, Eluard, Péret y el propio Bretón ingresaron el Partido Comunista. En 1931 organizaron un ataque contra la Exposición colonial, pero a fines del 1933 Bretón, Eluar y R. Crebel fueron expulsados del partido. La admisión en el grupo surrealista de nuevos miembros a partir de 1930 permitió mantener la vitalidad del movimiento si bien el difícil equilibrio entre independencia revolucionaria y compromiso político condujo a disputas y exclusiones, como la de Dalí por su conversación fascista y la de Eluard.
En 1935 publicó Bretón la posición política del surrealismo, que defendía la independencia del artista y en 1938, firmó en México con Trostki y Diego Ribera el manifiesto por un arte revolucionario independiente, que proponía la creación de una “Fédération Internationale de l´art revolutionnaire indépendant”.
En 1938 se celebró en París una Exposición surrealista internacional, pero el estallido de la guerra paralizó toda actividad surrealista en Europa, marchando Bretón a EUA, en donde publicó “Prolégomènes à troisième manifeste du surréalisme ou non” (Nueva York 1942). Regresó a París en 1946, pero el movimiento estaba ya definitivamente deteriorado a pesar de lo cual las premisas libertadoras y subversivas del surrealismo se han incorporado a la tradición cultural occidental y han seguido manifestándose de algún modo en todos los campos de la creación artística, a veces con intención lírica ajena a la moral revolucionaria del movimiento: poesía, pintura, escultura, teatro, cine, fotografía, danza e incluso en publicidad. En España, la generación del 27 fue sensible a la influencia del surrealismo, que también inspiró la revista catalana “L´amic de les arts”, si bien pocos artistas llegaron a adoptar posturas surrealistas oficiales radicales, siendo los más caracterizados Buñuel, S. Dalí, J.Miró, J. V. Foie, J. Larrea, R. Gómez de la Serna.
El Creacionismo
Vicente Huidobro fue creador del movimiento llamado "Creacionismo" y lo hizo pensando en la idea de alejarse de la realidad y de la vida. Esto lo logró con sus poemas que en cierto modo se escapaban de la realidad pero que luego volvían a ella. Entonces hubo un cambio en la forma de crear poesía, teniendo como objetivo echar a volar la imaginación pero siempre poniendo límites.
A comienzos del siglo XX en el creacionismo hubo un gran cambio en el arte con respecto a lo que ya había, debido a que se empezaron a crear cosas diferentes que obligaban al artista a basarse en la abstracción.
El hecho que llevó a crear este movimiento, fue el haberse dado cuenta que en ese momento los artistas sólo estaban imitando lo que ya había y que además lo encontraban bien, pero nunca pensaron en que ellos también podían crear otras realidades que las que los rodeaba.
Gracias al creacionismo entonces comienzan a darse cuenta que se podían crear poemas con un estilo propio e individual, estilos que no se confunden con la forma tradicional de hacer poesía.
Para lograr todo esto, Huidobro se aleja de lo que es normal en la naturaleza. Entonces decide no imitarla, es por eso que este creador no pide que el poeta cante a la lluvia sino que el poeta haga llover. A partir de esto se consigue una poesía diferente.
Este poeta con su pensamiento no sólo influye en la poesía sino también lo hace en la pintura, la música, las artes plásticas, el cine y toda clase de creación artística.
Vanguardismo literario
El Estridentísmo
El estridentísimo nace en México entre los años 1920 y 1925, encabezado por Manuel Maple Arce y List Arzubide, se forma bajo las teorías del futurismo italiano de Marinette.
Los manifiestos y bullicios del grupo fueron recopiladas por List Arzubide en 1926 en un libro. El movimiento estridentísta dedicado para escándalo de todos “A Huitzipapaxtti, manager del movimiento”.
Los poetas estridentístas decían reflejar “una aurora nueva” y querían cantar con la fuerza de la hélice. En su manifiesto imitaban la proclama destinada a desamodorrar el ambiente provinciano de otros grupos similares. Lanzaban además, mueras contra el cura Hidalgo, contra los escritores moderados contra el “Aguachirlismo literario en México” y contra la música de Chapín, a la que condenan a la silla eléctrica.
Vicente Quirarte hizo la siguiente apreciación sobre el estridentísimo:
Ha sido un movimiento en constante estudio, valoración y crítica ya que cada generación le ha dado una lectura diferente. Entre sus principales aportaciones, podríamos citar el haber sido una invitación a la irreverencia, a crear un universo lúdico y estratégico como movimiento de vanguardia, que cuestionaba la literatura misma, la escritura, la actividad intelectual.
Surgió como una necesidad de mirar mas allá de lo establecido, y de quitarle el almidón a la cultura, cuyos representantes se atrevieron a ser traviesos e irreverentes pero siempre con una inteligencia brillante.
Lo más importante de este autor es que sigue siendo un poeta y un hombre estridentísta.
En el libro Estridentísimo: Memoria y Valoración, editado por la SEP en 1983, List relata que se acerco al movimiento movido por la pasión que profesabas hacia la vanguardia.
Afirma List que a principio de los veinte, hacía una revista en Puebla: Ser y, en esta, junto a otros autores publicaban cosas que consideraban vanguardia poética, sobre todo de españoles.
Vanguardia y realismo están unidos indisolublemente en la obra de List Arzubide. En el libro citado el autor considera de forma natural la relación de loa estridentístas con los movimientos sociales.
La intención de la estética estridentístas era generar emociones según consta en sus manifiestos, documentos y entrevistas concedidas por sus integrantes.
En la confrontación de los artistas contemporáneos contra los estridentístas, nace, según Arzubide, el menosprecio y el silencio al que han sido sometido, lo segundo por los herederos de los primeros. El primer enfrentamiento que los estridentístas tuvieron con los contemporáneos fue cuando ellos se dieron cuenta de que eran los reflejos del pasado y, sobre todo, del gobierno que nunca ha cumplido lo que el pueblo desea.
El estridentísmo ha dado al porvenir la creación de una forma nueva de hacer poesía.
Todas las vanguardias del siglo xx a excepción del propio estridentísmo, cumplieron con su función eventual de mandar al destierro el antiguo régimen estético: el estridentísmo fue puente entre el modernismo y sus resabios y puertas especialmente del asentamiento de un nuevo modo de concebir el arte de la plástica o de la palabra, donde sentó sus reales el grupo de los contemporáneos.
El Ultraísmo
Movimiento poético de vanguardia surgido de las tertulias que iniciara Rafael Cansinos-Assens en el café colonial de Madrid a finales de 1918 y como reacción contra el amaneramiento de los seguidores del modernismo de Rubén Darío.
Así lo explica un ultraísta como Guillermo de torre: como una violenta reacción contra la era del rubenianismo agonizante y toda su anexa de cantores fáciles que habían llegado a formar un genero híbrido y confuso, especie de bisutería poética, producto de feria para las revistas burguesas. Opinión semejante tiene Jorge Luis Borges, quien, no obstante, acabara renegando de sus orígenes ultraístas.
Fue importante en su gestación, además, el paso del poeta chileno Vicente Huidobro y su defensa del creacionismo. El movimiento se difundió a través de varias revistas, entre las que se encuentran Los Quijote, Grecia, Cervantes, Ultra, cosmópolis, Horizontes, Vértices, entre otras. Además de los antecedentes españoles, entre los que se mencionan a Ramón Gómez de la Sema y Juan Ramón Jiménez, es importante destacar la relación del ultraísmo con los movimientos coetáneos de vanguardia: el futurismo, el cubismo, el dadaísmo.
Son sus rasgos fundamentales: la condensación metafórica, la eliminación de nexos inútiles, el avance de la “imagen refleja o simple”, según los comentarios de Gerardo Diego, hacia la “imagen múltiple” que supone la identificación más plena entre poesía y música, el valor plástico de la disposición tipográfica, herencia directa de los caligramas de Apollinare. Los poetas ultraístas más notorios fueron, además de los ya citados: Juan Larrea, Pedro Garfias, Adriano del Valle, Eugenio Montes, José Rivas Panedas, Rafael Lasso de la Vega, Isaac Vando-Villar, entre otros. El movimiento quedo disuelto al dejar de publicarse públicamente la revista Ultra en la primavera de 1922.
Movimientos de Vanguardia en la Republica Dominicana
El Postumismo
El movimiento postumista nace en 1921. Sus figuras principales fueron Domingo Moreno Jiménez (1892-1986), Andrés Avelino (1900-1974) y Rafael Augusto Zorrilla (1892-1937).
El postumismo consideraba que se debía eliminar de la tradición literaria, el pasado literario universal además estaba en contra de los movimientos literarios de su época: surrealismo, dadaísmo... Estos son sus grandes defectos, con ello se negaba a la renovación de su literatura. Fue una reacción en contra de la modernidad poética inauguraba por las vanguardias mas importantes de comienzos del siglo XX.
Los críticos reconocen como logros postumitas los siguientes:
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Primacía del versolibrismo en una época en que la poesía dominicana parecía atrapada en la métrica;
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Introducción del paisaje nacional en la poesía. Los postumistas reaccionaron en contra de la imitación y los calcos de otras escuelas poéticas y los ambientes de otra poesía.
La Poesía Postumista
Predominan en la poesía postumista los temas relacionados con el paisaje, con la existencia y con la actitud psicológica ante la vida.
En la poesía tradicional, el ritmo está reglamentado por el número de sílabas de los versos, por las rimas regulares y por las pausas métricas.
El versolibrismo, rechaza los elementos de la métrica, la uniformidad y la regularidad en la construcción de los versos del poema. El poeta no se somete a unas leyes establecidas previamente, sino que se deja conducir por el ritmo interior de su pensamiento.
El postumismo descubre de un modo amplio, y por vez primera, la tierra dominicana, el sentido racial y el sentido morfológico de nuestra realidad.
El realismo ahora no esta determinado por una normas preceptivas ni por modelos a los cuales hay que ser fiel, sino por el impulso del alma del poeta en contacto directo con la realidad nativa.
La tierra, lo autóctono, comienza a tener cabida en los versos que entonces se forjan.
¿Qué es La Poesía Sorprendida?
Si preguntamos, que es la poesía sorprendida?
Podemos responder, fue una revista que se publicó hacia los años del cuarenta y dejó de existir en esa década. Duró su publicación cerca de cuatro años. Esa revista se ocupaba de publicar poesía de las corrientes de más extrema preocupación estética.
Pero La Poesía Sorprendida fue también la revista Entre las Soledades y mas tarde La Isla Necesaria, y, posiblemente, fue Brigadas Dominicanas y la Colección Arquero.
La Poesía Sorprendida no fue solo una revista; sino que fue un conjunto de poetas.
Sus integrantes fueron: Aída Cartagena Portalatin (1918-1994), Rafael Américo Henriquez (1899-1968), Mariano Lebrón Saviñon (1922), Manuel Valerio (1910-1980), Manuel Rueda (1921), Antonio Fernández Spencer (1922-1995). Franklin Mieses Burgos (1907-1976). La revista la fundaron el chileno Albeto Baeza Flores, quien se ha convertido en uno de los más prolijos estudiosos de la poesía dominicana, Eugenio Fernández Granel (1914), introductor del surrealismo en el arte dominicano, pintor afamado y los poetas dominicanos: Mieses Burgos, Gatón Arce y Lebrón Saviñon. La revista nació con el lema de “Poesía con el hombre universal”. Estuvo, desde sus comienzos, abierta a todas las influencias de la poesía moderna: surrealismo, existencialismo, ultraísmos, dadaísmo... en suma, a las remociones producidas en el gusto estético por las vanguardias de la poesía.
La Poesía Sorprendida
1943. Movimiento innovador que no desprecia la tradición, La Poesía Sorprendida adviene con una actitud amplia que abrió sus puertas, introduciéndolas en el país, a todas las corrientes literarias de Europa y América, desde los más desenfrenados istmos hasta la “poesía pura” y la de tenencia social. De una manera consciente efectúa en nuestro medio en brusco viraje hacia una actividad subjetiva, fenómeno este sorprendente si se considera que toda poesía dominicana anterior no había rebasado el plano realista.
La poesía sorprendida no concebía la literatura como repetición, sino como una creación abierta a todas las influencias y a todos los movimientos que se producían en el mundo. En tal sentido, constituye una reacción en contra de los poetas del movimiento postumista, pues estos rechazaban todo influjo externo en la literatura.
Entre las aportaciones que mayor influencia ejercieron el movimiento cabe citarse el surrealismo.
La Generación del 48
Se denomina Generación del 48 en la literatura dominicana, a la generación literaria de la generación histórica de dominicanos nacidos entre 1924 y 1938. Pero, con este nombre se conoce propiamente, a los poetas de esta generación literaria más aún, a una parte de ellos: a los que publican por primera vez en 1948, y todavía hacen vida en grupo.
Sus integrantes, esencialmente poetas, son en su mayoría, abogados, profesores universitarios o de otras instituciones ligadas a la educación, narradores, dramaturgos, ensayistas.
Esta poesía (La de la generación del 48), aunque entroncada con nuestra realidad, en la experiencia vital, es al mismo tiempo onírica, consciente y culta, en constante búsqueda de lo humano; poesía en movimiento, que va de lo particular a lo colectivo, de lo intimo al mundo exterior, con una visión optimista, totalizadora y trascendente del hombre.
Con este criterio integral y propio, los poetas del 48 aportan una poesía de testimonio, esencialmente política, que recreando la historia, buscando nuestras raíces sociológicas, redescubre y afianza el paisaje nacional, canta al hombre y su destino, trasmutando en la palabra nuestras realidades en sus dimensiones humanas universales, sin que por ello dejen de ser nuestras realidades específicamente proyectadas. Ni poesía dominicana a lo dominicano, ni poesía con el hombre universal, sino poesía con lo dominicano universal.
La poesía en la Generación del 48 en una constante encarnación del tiempo. Partiendo de su circunstancia vital, estos poetas ofrecen una visión múltiple y esencialmente trágica del tiempo, que refleja su contemporaneidad con el hombre socialmente sumergido en la angustia de la transitoriedad y la pobreza social. El tiempo poético en esta generación, es una puerta de amor y libertad, donde el lenguaje es ritmo poético, hallazgo en el movimiento constante, modernidad; magia y poesía. El poeta, un profeta con su horizonte psicológico inacabable (Luis Alfredo Torres); temporalidad enraizada y esencialmente cristiana (Rafael Lara Cintron); sentimiento trágico y nostálgico de la realidad, y preocupación por el hombre y su destino (Rafael Valera Benítez), visión de la aparente realidad, nostalgia, olvido (Juan Carlos Jiménez, Alberto Peña Lebrón, Máximo Avilés Blonda); igualdad, quietud; presente trasmutado en el pasado (Máximo Avilés Blonda); temporalidad social, tiempo y espacio imaginarios y aspiración de libertad (Victor Villegas); temporalidad política, cosmovisión circular, mandalica (Lupo Hernández Rueda); otredad, angustia (Victor Villegas, Abel Fernández Mejía, Lupo Hernández Rueda).
En definitiva, al realismo humano y a la visión integral de la patria y del hombre dominicanos ya mencionados, esta generación une la recreación histórica, el asentamiento definitivo del paisaje dominicano en nuestra poesía, una constante encarnación del tiempo y una novedosa visión social de la muerte. A esto hay que agregar la visión profética optimista, la que contiene el dramatismo propio del antihéroe, con la diferencia de que ella anuncia, vaticina el fin de su desgracia. Los poetas del 48 aportan asimismo, y eso es, igualmente nuevo hasta ahora, una visión totalizadora y trascendente del hombre, al tiempo que ofrecen, como sensibilidad colectiva, trasmutada en la palabra, el Sur de la Republica, como símbolo de nuestro país y de nuestro tiempo. Y estos aportes se alcanzan dentro de un lenguaje adecuado, a tono con su contenido.
Los Poetas del grupo del 48: Luis Alfredo Torres, Lupo Hernández Rueda, Victor Villegas, Alberto Peña Lebrón, Ramón Cifré Navarro, Rafael Valera Benítez y Abel Fernández Mejía partían de los siguientes postulados:
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La poesía tiene una finalidad: revelar las raíces de la colectividad.
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Rechazo de la escritura automática de otros procedimientos surrealistas puestos en boga por la Poesía Sorprendida.
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La literatura debe tener un contenido testimonial, moral, humano; debe estar comprometida con los problemas sociales.
La Generación del 60
A comienzos del 60, luego de la caída de la dictadura de Rafael Trujillo (1930-1961) surgen en el país varios grupos literarios, reunidos por la afinidad literaria y por las preocupaciones políticas. Así nace el grupo de los 60, entre los cuales tenemos al poeta Ramón Veloz Maggiolo (1936), autor de Judas, el buen ladrón, Los Ángeles de hueso, De abril en adelante, Materia prima, Ritos de Cabaret, La fértil agonía del amor, entre otros libros. Ramón Emilio Reyes (1935), autor de la novela Testimonio, Carlos Esteban Deive (1935), autor de Magdalena, Las devastaciones y de un volumen de cuentos, Museos de diablos.
Poco después de la guerra de abril de 1965 se funda en grupo El Puño del cual eran miembros
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Armando Almanzar Rodríguez (1935), autor de Limite, Infancia feliz, Selva de agujeros negros para Chichí la Salsa, Cuentos en cortometraje y Marcado por el mar.
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René del Risco Bermúdez (1937), autor de En el barrio no hay banderas y de El viento frió (poemas).
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Efraín Castillo, quien ha publicado numerosos cuentos recogidos en Rito de paso y otros cuentos, así como las novelas Currículum e Inti Huaman.
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Ruben Echavarria (1936), autor de numerosos cuentos laureados y publicados en los suplementos de la época.
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Antonio Lockward Artiles (1943), autor de la obra Se me muere Rebeca.
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Iván García (1938), dramaturgo y narrador. Ha publicado Mas allá de la búsqueda, recopilación de todas sus obras teatrales y La guerra no es para nosotros (cuentos).
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Miguel Alfonseca (1942), publico dos libros de poemas: La guerra y los cantos y El arribo de la luz. Escribió cuentos galardonados en los concursos de La Mascara.
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Juan Jose Ayuso, poeta, autor de Bienaventurados los cimarrones.
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Enriquillo Sánchez (1947), ha publicado Convicto y confeso, Pájaro dentro de la lluvia (poemas) y Musiquito (novela).
Los concursos fomentados por la asociación cultural La Mascara compuesta por Lourdes Billini, Aquiles Azar, Freddy Ginebra, Héctor Díaz Polanco y otros, constituyeron un fuerte estimulo a la narrativa dominicana breve. Posteriormente, a partir de 1978, Freddy Ginebra funda los premios Casa de Teatro, que han servido de plataforma para el lanzamiento de jóvenes escritores.
Al igual que La Mascara, El Puño, La Antorcha, el grupo de La Isla se formó luego de la guerra de abril, hacia 1966. Entre los integrantes de este grupo figuran Antonio Lockward Artiles, Norberto James, Andrés L. Mateo, Wilfredo Lozano, Fernando Sánchez Martínez. Los miembros de La Isla y de La Antorcha no diferían en sus postulados estéticos y políticos, tanto los poetas como los narradores parecían obsesionados por el compromiso político del escritor.
Modernismo
En la historia de la literatura en lengua española, se conoce con el nombre de Modernismo un amplio movimiento literario que se desarrolló entre los años 1880-1910, fundamentalmente en el ámbito de la poesía, caracterizado por su ambigua rebeldía creativa, su refinamiento narcisista y aristocrático, su profunda renovación estética del lenguaje y la métrica, y el culturalismo cosmopolita.
Tradicionalmente se ha venido asociando el inicio del movimiento modernista, a la publicación, en 1888, de Azul..., de Rubén Darío, a causa de la innegable repercusión del libro en las literaturas hispánicas. Autores que participaron de una estética semejante y que publicaron en la primera mitad de la década, como los poetas cubanos José Martí y Julián del Casal, los mexicanos Manuel Gutiérrez Nájera y Salvador Díaz Mirón, el guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, el peruano Manuel González Prada, el colombiano José Asunción Silva o el español Salvador Rueda, fueron considerados únicamente "precursores" del modernismo. La crítica actual, sin embargo, los considera autores plenamente modernistas. Raíces del modernismo [editar]
El término modernismo que había designado cierta corriente heterodoxa de renovación religiosa se aplicó en el campo de las artes a unas tendencias europeas y americanas surgidas en los últimos veinte años del siglo XIX. Sus rasgos más comunes eran un marcado anticonformismo y unos esfuerzos de renovación opuestos a las tendencias vigentes. En su origen la “mota” de modernistas era lanzado con matiz despectivo por los enemigos de las novedades.
Sin embargo hacia 1890 Rubén Darío y otros asumen con un insolente orgullo tal designación (se podría tomar como inicio 1888 con la publicación del libro Azul... de Rubén Darío). A partir de entonces la palabra Modernismo irá perdiendo su valor peyorativo y se convertirá en un concepto fundamental de la historia literaria iberoamericana.
El concepto Modernismo es un objeto de distintas interpretaciones, dos son sus posturas
* La más estricta, considera al Modernismo como un movimiento literario bien definido que se desarrolla entre 1887 y 1915, cuya cima es Rubén Darío.
* A lo anterior se oponen quienes piensan que el Modernismo no es solo un movimiento literario sino una época y una actitud.
Intentando conciliar las dos posturas cabría definir el Modernismo literario como un movimiento de ruptura con la estética vigente que se inicia en torno a 1880 y cuyo desarrollo fundamental alcanza hasta la Primera Guerra Mundial. Tal ruptura se enlaza con la amplia crisis espiritual de fin de siglo.
En ciertos aspectos su eco se percibe en movimientos y en corrientes posteriores. En las raíces del Modernismo hay un profundo desacuerdo con la civilización burguesa.
Los autores modernistas manifiestan su disconformidad a través de un aislamiento aristocrático y de un refinamiento estético, ello va acompañado muchas veces por aptitudes inconformistas como la bohemia, el Dandysmo y diversas conductas asociales y amorales.
Para concluir hay que decir que el Modernismo fue un ataque indirecto a la sociedad al presentarse como “una rebeldía de soñadores” o, según la formula de Octavio Paz, “una revelación ambigua”.
Características del modernismo [editar]
1. Rechazo de la realidad cotidiana. Ante ésta, el escritor tiene dos posibilidades: huida en el tiempo (con lo que canta a épocas pasadas que considera más esplendorosas que la suya) o huida en el espacio (los poemas se desarrollan en lugares exóticos).
2. Actitud aristocratizante y preciosismo
3. Búsqueda de la perfección formal (de inspiración parnasiana).
4. Búsqueda de la belleza, que -según los modernistas- se consigue a través de imágenes muy plásticas, de una adjetivación en la que predomina el color y los matices relacionados con los cinco sentidos del cuerpo, de la musicalidad mediante el abuso de la aliteración y los ritmos muy marcados y la utilización de la sinestesia (influencias del simbolismo).
5. Muestran tanto una fidelidad a las grandes estrofas clásicas como el gusto por ensayar variaciones sobre estos moldes métricos (vuelven a utilizar versos medievales como el alejandrino, de catorce sílabas, el dodecasílabo, de doce, y el eneasílabo, de nueve); enriquecen el soneto aportándole nuevas variantes y ensayan nuevos tipos de estrofas y versos.
6. Los modernistas también utilizan la mitología y el sensualismo.
7. La gran renovación léxica que persiguieron (uso de helenismos, cultismos y galicismos) no busca tanto la precisión como el prestigio o la rareza del vocablo.
8. Son individualistas
9. Tenían un gran deseo de innovar y llegar a perfeccionarse como era la literatura europea.
10. Adaptación de la métrica castellana a la latina.
El Modernismo es “la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu y que se manifiesta en el arte, la ciencia, la religión, la política;
* movimiento de ruptura con la estética vigente, que se desarrolla hasta la primera Guerra Mundial, tal ruptura se enlaza con la amplia crisis espiritual del fin de siglo;
* profundo desacuerdo con la civilización burguesa, malestar social (oposición y alejamiento del sistema), crisis de la conciencia burguesa que lleva a la rebeldía política; todo esto se manifiesta en un aislamiento aristocrático y en un refinamiento estético;
* génesis: influencia francesa→ Parnasianismo:Gautier “el arte por el arte”, culto de la perfección formal, poesía serena y equilibrada;
* Simbolismo: Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Mallarmé, se alejan del academicismo de los parnasianos, no se contentan con la belleza externa ni con la perfección formal, se proponen ir más allá de lo sensible, para ellos, la realidad encierra, tras sus apariencias, significaciones profundas, símbolos.
* el Modernismo hispánico es una síntesis del Parnasianismo y del Simbolismo: de los primeros toma la concepción de la poesía como bloque marmóreo, el anhelo de perfección formal, los temas exóticos, los valores sensoriales; de los segundos el arte de sugerir y la búsqueda de efectos rítmicos dentro de una variada musicalidad.
Temas del modernismo [editar]
* Desazón “romántica” → rechazaban a una sociedad vulgar, les gustaba la soledad pero lo más importante era el hastío y la profunda tristeza, la melancolía y la angustia.
* El “escapismo”: una evasión de la realidad del tiempo y del espacio. en el tiempo (pasado medieval, renacentista) y en el espacio(exotismo)
* El amor y el erotismo: idealización del amor y de la mujer. El tema del amor imposible se presenta sin embargo marcando diferencias frente al ideal romántico. Existe un contraste entre el profundo y delicado amor y un intenso erotismo.
* Cosmopolitismo: Es el anhelo de buscar algo distinto aristocrático. Los modernistas demostraban mucha devoción por París.
* Los temas Americanos: les gustaba cultivar temas indígenas y hacían una defensa del indígena americano.
* Lo hispano: el modernista buscaba una armonía frente a un mundo que se siente inarmónico y por otra parte buscaba esas raíces que produjeron la crisis de sentimientos en el escritor modernista.
* En conclusión: la temática modernista revela, por una parte, un anhelo de armonía frente a un mundo que se siente inarmónico: un ansia de plenitud y de perfección; y, por otra parte, una búsqueda de raíces en medio de aquella crisis que produjo un sentimiento de desarraigo en el escritor, quién se presenta a su vez como un guía capaz de mostrarle al hombre común los valores verdaderos.
Principales autores [editar]
El Modernismo cuenta con un elevado número de escritores en América. Algunos han tenido verdadera repercusión internacional y otros han quedado reducidos al ámbito nacional. Un aspecto común de la gran mayoría de escritores modernistas son los viajes que hicieron durante su vida, bien por trabajo (muchos fueron diplomáticos), bien por ampliar sus conocimientos y conocer a otros escritores. Darío es, sin lugar a dudas, el más influyente, pero también hay otros que entablaron relaciones con escritores españoles.
Rubén Darío
Rubén Darío [editar]
Artículo principal: Rubén Darío
De verdadero nombre Félix Rubén García Sarmiento, nació y murió en Nicaragua (1867-1916). Primero fue periodista y luego trabajó como diplomático, por lo que viajó mucho por Europa y América. Fue fuertemente influido por románticos (Hugo, Musset), parnasianos (Leconte de Lisle, Heredia) y simbolistas y llegó a tener un nuevo y brillante estilo, dando una nueva musicalidad a los ritmos tradicionales castellanos. Sus obras principales son Azul... (1888), en la que se presenta el Modernismo; Prosas profanas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905). Su influencia en la literatura posterior es enorme. Conoció e influyó a todos o a casi todos los escritores en castellano del Modernismo.
Escritores modernistas argentinos [editar]
Leopoldo Lugones [editar]
Artículo principal: Leopoldo Lugones
Nació en la provincia argentina de Córdoba en 1874 y murió en Buenos Aires en 1938. Fue poeta, ensayista, político y periodista. De pequeño se mudó con su familia a Santiago del Estero, a Ojo de Agua y más tarde él estudia el bachillerato en Córdoba. Posteriormente se trasladó a Buenos Aires y viajó a Europa. Se suicidó, quizá por su inestabilidad ideológica. Fue fuertemente influido por el Simbolismo, como en Las montañas del oro, de 1897; y Crepúsculo del jardín, de 1905.
Leopoldo Lugones en 1922 (Caras y Caretas)
Enrique Larreta [editar]
Artículo principal: Enrique Larreta
Escritor bonaerense (4 de marzo de 1875 - 6 de julio de 1961), hijo de una familia adinerada y casado con una mujer de familia aristocrática. Estudió Derecho y trabajó como embajador. Vivió en Biarritz y en Ávila. Era una gran admirador de Unamuno y del Siglo de Oro. Su primera publicación fue Artemis, en 1896, pero su obra modernista más importante es La Gloria de don Ramiro, de 1908.
Ricardo Jaimes Freyre [editar]
Artículo principal: Ricardo Jaimes Freyre
Fue un escritor y diplomático boliviano-argentino, nacido el 12 de mayo de 1868 y fallecido el 8 de noviembre de 1933. Era hijo de escritores: Julio Lucas Jaimes y Carolina Freyre. Era amigo de Rubén Darío, con quien fundó la Revista de América en 1899 en Buenos Aires, donde conoció a Lugones. Trabajó en una larga lista de instituciones. Fue profesor de psicología, literatura perceptiva y lógica y fue miembro de la Academia Argentina de Letras. En 1921 fue nombrado ministro de Instrucción Pública, de Agricultura y de Guerra en Bolivia. También trabajó como embajador en varios países. Su poesía es preciosista y muy meditada, entre sus obras es importante Leyes de la versificación castellana (1907).
Escritores modernistas chilenos [editar]
Carlos Pezoa Véliz [editar]
Artículo principal: Carlos Pezoa Véliz
Es considerado, junto a Pedro Prado, el escritor chileno más importante de la primera mitad del siglo XX. Nació en Santiago de Chile el 21 de julio de 1879 y fue adoptado cuando era pequeño. Dejó los estudios en 1898 por enrolarse en la Guardia Nacional. Colaboró con varios diarios, como La voz del pueblo, La comedia humana y Luz y sombra. Siguió la corriente de otros compatriotas de alejarse del Modernismo hacía una poesía más regionalista chilena. Obtuvo su reconocimiento poético en el Ateneo de Santiago. Su obra se mantuvo inédita hasta después de su temprana muerte, el 21 de abril de 1908.
Escritores modernistas colombianos [editar]
José Asunción Silva
José Asunción Silva [editar]
Artículo principal: José Asunción Silva
Poeta colombiano que nació en 1865 y murió en 1896, en Bogotá. Completó su educación de forma autodidacta desde que abandonó los estudios en 1878. Viajó a París y vivió en Londres y en Suiza. Se acabó suicidando tras el fracaso del negocio familiar y las consiguientes deudas, la muerte de su hermana y de su abuelo y la pérdida de una gran parte de su obra. Su obra poética conocida es, por tanto, escasa, aunque se destaca por su innovación y por su gran contenido modernista, que deslumbra los sentimientos objetivos del ser. Lo más recordado de su obra son los Nocturnos.
Guillermo Valencia Castillo [editar]
Artículo principal: Guillermo Valencia Castillo
Nació y falleció en Popayán (20 de octubre de 1873-8 de julio de 1943), fue un poeta, diplomático y político colombiano con una gran trayectoria, llegó a ser en dos ocasiones candidato a Presidente de la República de Colombia. Hijo de una familia de origen español, se empezó a interesar por la poesía en un colegio de sacerdotes franceses. Viajó a París, donde conoció a Darío. Se convirtió en uno de los más importantes modernistas al publicar Ritos en 1899.
Escritores modernistas cubanos [editar]
José Martí [editar]
Artículo principal: José Martí
José Martí
Fue un político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, nacido en 1853 y muerto durante la Guerra de Independencia cubana en 1895. Su pensamiento es la base de todo sentido de identidad y nacionalidad del pueblo cubano. Fue precursor del Modernismo junto a otros escritores hispanoamericanos.
Julián del Casal [editar]
Artículo principal: Julián del Casal
Fue un poeta cubano que nació en La Habana en 1863, ciudad donde murió repentinamente por un aneurisma en 1893. Ya en el Real Colegio de Belén se dedicó a escribir en un periódico que él mismo había fundado: El estudiante. En 1881 se metió a trabajar en el Ministerio de Hacienda y también empezó a estudiar Derecho, pero dejó esos estudios por la literatura. Su puesto en el Ministerio lo dejaría más tarde para trabajar como corrector y periodista. Quiso viajar a París, pero nunca estuvo allí, aunque sí visitó Madrid, donde conoció a Salvador Rueda. Su primer libro fue Hojas al viento (1890).
Escritores modernistas dominicanos [editar]
Manuel de Jesús Galván [editar]
Artículo principal: Manuel de Jesús Galván
Fue un novelista, político, periodista y diplomático dominicano (1834-1910). Su obra más importante es Enriquillo, una novela histórica que trata la conquista de América por los españoles desde el punto de vista de un joven indígena.
Escritores modernistas guatemaltecos [editar]
Enrique Gómez Carrillo [editar]
Artículo principal: Enrique Gómez Carrillo
Fue un crítico literario, escritor, periodista y diplomático de Guatemala, nacido en 1873 y fallecido en París en 1927. Tuvo una vida muy viajera y bohemia. Su obra es muy amplia, pero sobre todo destaca por sus crónicas. Fue escritor, crítico literario, periodista y diplomático. Consiguió una beca para estudiar en Madrid gracias a Rubén Darío, aunque en su viaje pasó primero por París, donde posteriormente sería cónsul. En 1892 publicó Esquisses, su primer libro, en Madrid. "Esquisses" quiere decir "esbozos" en francés. Fue académico de la RAE. Muchas de sus crónicas son muestras de los viajes que hizo, pero también tiene ensayos y novelas.
Escritores modernistas mexicanos [editar]
Amado Nervo
Amado Nervo [editar]
Artículo principal: Amado Nervo
Poeta mexicano que nació en 1870 y murió en 1919. Se le enmarca dentro del Modernismo pero su misticismo y tristeza contrastan con el resto de autores. Viajó a París, donde conoció a Oscar Wilde, y a Madrid, donde vivió un tiempo.
Manuel Gutiérrez Nájera [editar]
Artículo principal: Manuel Gutiérrez Nájera
Fue precursor del Modernismo en México. Nació en 1859 y murió en 1895 en Ciudad de México. Su obra va desde la poesía hasta la crítica teatral pasando por el periodismo, aunque destaca su actividad como gran cronista de la capital mexicana. Su estilo es cercano al Romanticismo. Utilizó pseudónimos frecuentemente, siendo el más conocido El duque Job. Tiene un estilo elegante y delicado. Sus obras más importantes son La duquesa Job, Hamlet a Ofelia, Odas breves, La serenata de Schubert, Cuentos frágiles y Cuentos color de humo.
Salvador Díaz Mirón [editar]
Artículo principal: Salvador Díaz Mirón
Mexicano, fue uno de los precursores del Modernismo, nació y murió en el Puerto de Veracruz (1853-1928). Pasó por tres etapas poéticas. La primera es más bien romántica y en la segunda su poesía va evolucionando hacia el Modernismo. Vivió en Estados Unidos, primero por decisión de su padre y más tarde por razones políticas. Su padre, periodista y político, siempre le influyó muchísimo, por lo que siguió sus pasos y se metió también en el mundo de la política. Era extremadamente violento y pasó varias temporadas en la cárcel. Su principal obra es Lascas, de 1901.
Luis Gonzaga Urbina [editar]
Artículo principal: Luis Gonzaga Urbina
Escritor mexicano que nació en México D.F. en 1864 y murió en Madrid en 1934. Tuvo relación con Manuel Gutiérrez Nájera. Además de él, Justo Sierra también influyó en su obra. Trabajó en numerosas revistas y periódicos, en estos últimos escribiendo críticas musicales y teatrales. Se dedicó también a la docencia, como literatura en la Escuela Nacional Preparatoria, donde había estudiado. En 1915 se exilió a La Habana. A pesar de su obra como crítico y cronista y sus escritos sobre literatura, destaca más como poeta, un poeta entre el Romanticismo y el Modernismo, no tan arrebatado como los románticos y mucho más sobrio que los modernistas.
Enrique González Martínez [editar]
Artículo principal: Enrique González Martínez
Poeta y diplomático mexicano nacido en Guadalajara el 13 de abril de 1871 y fallecido el 19 de febrero de 1952. Su poesía es sobria y tiene tintes filosóficos. Entre sus obras están Ausencia y canto, Bajo el signo mortal y Babel.
José Juan Tablada [editar]
Artículo principal: José Juan Tablada
Poeta, diplomático y periodista que nació en Ciudad de México y murió en Nueva York (1871-1945), donde trabajó como vicecónsul. Colaboró con sólo 19 años en El Universal y defendió el Modernismo en Revista moderna. Su labor como diplomáitco le llevó a trabajar en muchos lugares fuera de Sudamérica, como Japón, Francia y Estados Unidos. En su poesía utilizaba muchísimo la metáfora y también fue uno de los primeros en hacer ideogramas y en estudiar el arte hispanoamericano.
Escritores modernistas peruanos [editar]
José Santos Chocano
José Santos Chocano [editar]
Artículo principal: José Santos Chocano
Fue un poeta peruano que nació en Lima en 1875 y murió en Santiago de Chile en 1934. Tuvo una vida bastante agitada, recorrió América y viajó a España, participó en política y fue asesinado por un loco en Chile. Influyó mucho en la poesía peruana.
Manuel González Prada [editar]
Artículo principal: Manuel González Prada
Nació y murió en Lima (1844-1918). Fue ensayista, pensador anarquista, poeta, director de la Biblioteca Nacional de Perú y el mayor representante del ensayo político y del Realismo en ese país. Se le enmarca también dentro del Modernismo por sus innovaciones poéticas, por lo que es uno de los precursores del movimiento. Siempre hizo una fuerte crítica de la sociedad en la que vivía, además de que fuera todo un reformista social y político. Su deseo de progreso se deja ver, por ejemplo, por su rechazo de todo lo español, a pesar de que visitó España, donde conoció las teorías anarquistas. Residió unos siete años en Europa, donde conoció a importantes escritores. A pesar de pertenecer a una familia aristocrática y muy religiosa de Lima, fue excomulgado por su obra Pájinas libres (1894). Se identificó con las "clases bajas" de Perú antes que con su origen hidalgo, algo que se puede ver en la manera en que acorta su nombre al firmar sus escritos. Otras obras importantes suyas son Horas de lucha (1908), Minúsculas (1901) y Exóticas (1911).
Manuel González Prada
Zoila Aurora Cáceres Moreno [editar]
Artículo principal: Aurora Cáceres
Nacida en Lima en 1872, murió en Madrid en 1958. Es representante del Modernismo, del indigenismo y del feminismo, ya que escribió ensayos como La emancipación de la mujer. Estudió en Alemania y en París y tenía un carácter cosmopolita y fue también defensora del catolicismo. En la capital francesa es donde empezó a escribir, cuando era esposa de Enrique Gómez Carrillo. La rosa muerta es una novela cosmopolita modernista que, sin embargo, cambia el concepto de la mujer en el Modernismo. Su vida fue más bien triste, por pérdidas de familiares, por su matrimonio y por su exilio.
Clemente Palma Román [editar]
Artículo principal: Clemente Palma Román
Era hijo del también escritor Ricardo Palma. Nació y murió en Lima (1872-1946). Leyó a escritores rusos y se nota su influencia en sus obras, así como la de Edgar Allan Poe. Trata temas fantásticos, psicológicos, de terror y de ciencia ficción, y muchos de sus personajes son algo perversos. Se dedicó a la prensa (Prisma, Variedades, La crónica) y fue un gran cuentista, con obras como Cuentos malévolos (1904) o Historietas Malignas (1925). Entre sus novelas más importantes están Mors ex vita y XYZ.
Abraham Valdelomar [editar]
Artículo principal: Abraham Valdelomar
Nacido en Ica (1888) y fallecido en Ayacucho (1919), fue un escritor muy completo, pues cultivó todos los géneros y es, junto a Clemente Palma y a Ramón Ribeiro, uno de los escritores de cuentos más importantes de Perú. Sus experiencias infantiles, relacionadas con el campo y el mar, influyeron enormemente en su obra posterior. Colaboró en revistas como dibujante, poeta y cuentista; y en sus inicios se ve la influencia de González Prada y de Gabriele D'Annunzio. Su obra más importante es El Caballero Carmelo, escrita en su periodo de diplomático en Roma. Los hijos del Sol es otra colección de cuentos también destacable.
Ventura García Calderón [editar]
Artículo principal: Ventura García Calderón
Nacido en la capital francesa, donde vivió la mayor parte de su vida (1886-1959), fue escritor y diplomático. Su obra, de la que buena parte está en francés, consiste sobre todo en cuentos, que tratan principalmente de fantasía, intriga y violencia y se ambientan en Perú y en lugares andinos, aunque desconocía bastante el interior del país y se notan prejuicios hacia los indígenas.
Escritores modernistas uruguayos [editar]
Delmira Agustini
Delmira Agustini [editar]
Artículo principal: Delmira Agustini
Poetisa uruguaya descendiente de inmigrantes italianos nacida en Montevideo y asesinada por su ex-esposo en esa misma ciudad (1886-1914). Consideraba a Darío como su maestro, y forma parte junto a él, Julio Herrera y Leopoldo Lugones de la Generación de 1900. En sus obras trata temas fantásticos, eróticos y exóticos y también se interesó en la sexualidad femenina. El personaje principal del erotismo es Eros, que le sirve de inspiración y al que le dedica Los cálices vacíos.
Julio Herrera y Reissig [editar]
Artículo principal: Julio Herrera y Reissig
Montevideano como Agustini, nacido en 1875 y fallecido tempranamente en 1910. Educado en el Romanticismo, se convirtió en líder del Modernismo en Uruguay. Su familia tenía poder económico y social (su tío llegó a ser presidente de Uruguay), sus problemas tenían que ver con su mala salud, que no le permitió viajar como hicieron la mayoría de modernistas. Escribió ensayos políticos y ficción, pero lo más importante de su obra es la poesía. Su reconocimiento literario llegó después de su muerte.
Tradicionalmente se ha venido asociando el inicio del movimiento modernista, a la publicación, en 1888, de Azul..., de Rubén Darío, a causa de la innegable repercusión del libro en las literaturas hispánicas. Autores que participaron de una estética semejante y que publicaron en la primera mitad de la década, como los poetas cubanos José Martí y Julián del Casal, los mexicanos Manuel Gutiérrez Nájera y Salvador Díaz Mirón, el guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, el peruano Manuel González Prada, el colombiano José Asunción Silva o el español Salvador Rueda, fueron considerados únicamente "precursores" del modernismo. La crítica actual, sin embargo, los considera autores plenamente modernistas. Raíces del modernismo [editar]
El término modernismo que había designado cierta corriente heterodoxa de renovación religiosa se aplicó en el campo de las artes a unas tendencias europeas y americanas surgidas en los últimos veinte años del siglo XIX. Sus rasgos más comunes eran un marcado anticonformismo y unos esfuerzos de renovación opuestos a las tendencias vigentes. En su origen la “mota” de modernistas era lanzado con matiz despectivo por los enemigos de las novedades.
Sin embargo hacia 1890 Rubén Darío y otros asumen con un insolente orgullo tal designación (se podría tomar como inicio 1888 con la publicación del libro Azul... de Rubén Darío). A partir de entonces la palabra Modernismo irá perdiendo su valor peyorativo y se convertirá en un concepto fundamental de la historia literaria iberoamericana.
El concepto Modernismo es un objeto de distintas interpretaciones, dos son sus posturas
* La más estricta, considera al Modernismo como un movimiento literario bien definido que se desarrolla entre 1887 y 1915, cuya cima es Rubén Darío.
* A lo anterior se oponen quienes piensan que el Modernismo no es solo un movimiento literario sino una época y una actitud.
Intentando conciliar las dos posturas cabría definir el Modernismo literario como un movimiento de ruptura con la estética vigente que se inicia en torno a 1880 y cuyo desarrollo fundamental alcanza hasta la Primera Guerra Mundial. Tal ruptura se enlaza con la amplia crisis espiritual de fin de siglo.
En ciertos aspectos su eco se percibe en movimientos y en corrientes posteriores. En las raíces del Modernismo hay un profundo desacuerdo con la civilización burguesa.
Los autores modernistas manifiestan su disconformidad a través de un aislamiento aristocrático y de un refinamiento estético, ello va acompañado muchas veces por aptitudes inconformistas como la bohemia, el Dandysmo y diversas conductas asociales y amorales.
Para concluir hay que decir que el Modernismo fue un ataque indirecto a la sociedad al presentarse como “una rebeldía de soñadores” o, según la formula de Octavio Paz, “una revelación ambigua”.
Características del modernismo [editar]
1. Rechazo de la realidad cotidiana. Ante ésta, el escritor tiene dos posibilidades: huida en el tiempo (con lo que canta a épocas pasadas que considera más esplendorosas que la suya) o huida en el espacio (los poemas se desarrollan en lugares exóticos).
2. Actitud aristocratizante y preciosismo
3. Búsqueda de la perfección formal (de inspiración parnasiana).
4. Búsqueda de la belleza, que -según los modernistas- se consigue a través de imágenes muy plásticas, de una adjetivación en la que predomina el color y los matices relacionados con los cinco sentidos del cuerpo, de la musicalidad mediante el abuso de la aliteración y los ritmos muy marcados y la utilización de la sinestesia (influencias del simbolismo).
5. Muestran tanto una fidelidad a las grandes estrofas clásicas como el gusto por ensayar variaciones sobre estos moldes métricos (vuelven a utilizar versos medievales como el alejandrino, de catorce sílabas, el dodecasílabo, de doce, y el eneasílabo, de nueve); enriquecen el soneto aportándole nuevas variantes y ensayan nuevos tipos de estrofas y versos.
6. Los modernistas también utilizan la mitología y el sensualismo.
7. La gran renovación léxica que persiguieron (uso de helenismos, cultismos y galicismos) no busca tanto la precisión como el prestigio o la rareza del vocablo.
8. Son individualistas
9. Tenían un gran deseo de innovar y llegar a perfeccionarse como era la literatura europea.
10. Adaptación de la métrica castellana a la latina.
El Modernismo es “la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu y que se manifiesta en el arte, la ciencia, la religión, la política;
* movimiento de ruptura con la estética vigente, que se desarrolla hasta la primera Guerra Mundial, tal ruptura se enlaza con la amplia crisis espiritual del fin de siglo;
* profundo desacuerdo con la civilización burguesa, malestar social (oposición y alejamiento del sistema), crisis de la conciencia burguesa que lleva a la rebeldía política; todo esto se manifiesta en un aislamiento aristocrático y en un refinamiento estético;
* génesis: influencia francesa→ Parnasianismo:Gautier “el arte por el arte”, culto de la perfección formal, poesía serena y equilibrada;
* Simbolismo: Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Mallarmé, se alejan del academicismo de los parnasianos, no se contentan con la belleza externa ni con la perfección formal, se proponen ir más allá de lo sensible, para ellos, la realidad encierra, tras sus apariencias, significaciones profundas, símbolos.
* el Modernismo hispánico es una síntesis del Parnasianismo y del Simbolismo: de los primeros toma la concepción de la poesía como bloque marmóreo, el anhelo de perfección formal, los temas exóticos, los valores sensoriales; de los segundos el arte de sugerir y la búsqueda de efectos rítmicos dentro de una variada musicalidad.
Temas del modernismo [editar]
* Desazón “romántica” → rechazaban a una sociedad vulgar, les gustaba la soledad pero lo más importante era el hastío y la profunda tristeza, la melancolía y la angustia.
* El “escapismo”: una evasión de la realidad del tiempo y del espacio. en el tiempo (pasado medieval, renacentista) y en el espacio(exotismo)
* El amor y el erotismo: idealización del amor y de la mujer. El tema del amor imposible se presenta sin embargo marcando diferencias frente al ideal romántico. Existe un contraste entre el profundo y delicado amor y un intenso erotismo.
* Cosmopolitismo: Es el anhelo de buscar algo distinto aristocrático. Los modernistas demostraban mucha devoción por París.
* Los temas Americanos: les gustaba cultivar temas indígenas y hacían una defensa del indígena americano.
* Lo hispano: el modernista buscaba una armonía frente a un mundo que se siente inarmónico y por otra parte buscaba esas raíces que produjeron la crisis de sentimientos en el escritor modernista.
* En conclusión: la temática modernista revela, por una parte, un anhelo de armonía frente a un mundo que se siente inarmónico: un ansia de plenitud y de perfección; y, por otra parte, una búsqueda de raíces en medio de aquella crisis que produjo un sentimiento de desarraigo en el escritor, quién se presenta a su vez como un guía capaz de mostrarle al hombre común los valores verdaderos.
Principales autores [editar]
El Modernismo cuenta con un elevado número de escritores en América. Algunos han tenido verdadera repercusión internacional y otros han quedado reducidos al ámbito nacional. Un aspecto común de la gran mayoría de escritores modernistas son los viajes que hicieron durante su vida, bien por trabajo (muchos fueron diplomáticos), bien por ampliar sus conocimientos y conocer a otros escritores. Darío es, sin lugar a dudas, el más influyente, pero también hay otros que entablaron relaciones con escritores españoles.
Rubén Darío
Rubén Darío [editar]
Artículo principal: Rubén Darío
De verdadero nombre Félix Rubén García Sarmiento, nació y murió en Nicaragua (1867-1916). Primero fue periodista y luego trabajó como diplomático, por lo que viajó mucho por Europa y América. Fue fuertemente influido por románticos (Hugo, Musset), parnasianos (Leconte de Lisle, Heredia) y simbolistas y llegó a tener un nuevo y brillante estilo, dando una nueva musicalidad a los ritmos tradicionales castellanos. Sus obras principales son Azul... (1888), en la que se presenta el Modernismo; Prosas profanas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905). Su influencia en la literatura posterior es enorme. Conoció e influyó a todos o a casi todos los escritores en castellano del Modernismo.
Escritores modernistas argentinos [editar]
Leopoldo Lugones [editar]
Artículo principal: Leopoldo Lugones
Nació en la provincia argentina de Córdoba en 1874 y murió en Buenos Aires en 1938. Fue poeta, ensayista, político y periodista. De pequeño se mudó con su familia a Santiago del Estero, a Ojo de Agua y más tarde él estudia el bachillerato en Córdoba. Posteriormente se trasladó a Buenos Aires y viajó a Europa. Se suicidó, quizá por su inestabilidad ideológica. Fue fuertemente influido por el Simbolismo, como en Las montañas del oro, de 1897; y Crepúsculo del jardín, de 1905.
Leopoldo Lugones en 1922 (Caras y Caretas)
Enrique Larreta [editar]
Artículo principal: Enrique Larreta
Escritor bonaerense (4 de marzo de 1875 - 6 de julio de 1961), hijo de una familia adinerada y casado con una mujer de familia aristocrática. Estudió Derecho y trabajó como embajador. Vivió en Biarritz y en Ávila. Era una gran admirador de Unamuno y del Siglo de Oro. Su primera publicación fue Artemis, en 1896, pero su obra modernista más importante es La Gloria de don Ramiro, de 1908.
Ricardo Jaimes Freyre [editar]
Artículo principal: Ricardo Jaimes Freyre
Fue un escritor y diplomático boliviano-argentino, nacido el 12 de mayo de 1868 y fallecido el 8 de noviembre de 1933. Era hijo de escritores: Julio Lucas Jaimes y Carolina Freyre. Era amigo de Rubén Darío, con quien fundó la Revista de América en 1899 en Buenos Aires, donde conoció a Lugones. Trabajó en una larga lista de instituciones. Fue profesor de psicología, literatura perceptiva y lógica y fue miembro de la Academia Argentina de Letras. En 1921 fue nombrado ministro de Instrucción Pública, de Agricultura y de Guerra en Bolivia. También trabajó como embajador en varios países. Su poesía es preciosista y muy meditada, entre sus obras es importante Leyes de la versificación castellana (1907).
Escritores modernistas chilenos [editar]
Carlos Pezoa Véliz [editar]
Artículo principal: Carlos Pezoa Véliz
Es considerado, junto a Pedro Prado, el escritor chileno más importante de la primera mitad del siglo XX. Nació en Santiago de Chile el 21 de julio de 1879 y fue adoptado cuando era pequeño. Dejó los estudios en 1898 por enrolarse en la Guardia Nacional. Colaboró con varios diarios, como La voz del pueblo, La comedia humana y Luz y sombra. Siguió la corriente de otros compatriotas de alejarse del Modernismo hacía una poesía más regionalista chilena. Obtuvo su reconocimiento poético en el Ateneo de Santiago. Su obra se mantuvo inédita hasta después de su temprana muerte, el 21 de abril de 1908.
Escritores modernistas colombianos [editar]
José Asunción Silva
José Asunción Silva [editar]
Artículo principal: José Asunción Silva
Poeta colombiano que nació en 1865 y murió en 1896, en Bogotá. Completó su educación de forma autodidacta desde que abandonó los estudios en 1878. Viajó a París y vivió en Londres y en Suiza. Se acabó suicidando tras el fracaso del negocio familiar y las consiguientes deudas, la muerte de su hermana y de su abuelo y la pérdida de una gran parte de su obra. Su obra poética conocida es, por tanto, escasa, aunque se destaca por su innovación y por su gran contenido modernista, que deslumbra los sentimientos objetivos del ser. Lo más recordado de su obra son los Nocturnos.
Guillermo Valencia Castillo [editar]
Artículo principal: Guillermo Valencia Castillo
Nació y falleció en Popayán (20 de octubre de 1873-8 de julio de 1943), fue un poeta, diplomático y político colombiano con una gran trayectoria, llegó a ser en dos ocasiones candidato a Presidente de la República de Colombia. Hijo de una familia de origen español, se empezó a interesar por la poesía en un colegio de sacerdotes franceses. Viajó a París, donde conoció a Darío. Se convirtió en uno de los más importantes modernistas al publicar Ritos en 1899.
Escritores modernistas cubanos [editar]
José Martí [editar]
Artículo principal: José Martí
José Martí
Fue un político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, nacido en 1853 y muerto durante la Guerra de Independencia cubana en 1895. Su pensamiento es la base de todo sentido de identidad y nacionalidad del pueblo cubano. Fue precursor del Modernismo junto a otros escritores hispanoamericanos.
Julián del Casal [editar]
Artículo principal: Julián del Casal
Fue un poeta cubano que nació en La Habana en 1863, ciudad donde murió repentinamente por un aneurisma en 1893. Ya en el Real Colegio de Belén se dedicó a escribir en un periódico que él mismo había fundado: El estudiante. En 1881 se metió a trabajar en el Ministerio de Hacienda y también empezó a estudiar Derecho, pero dejó esos estudios por la literatura. Su puesto en el Ministerio lo dejaría más tarde para trabajar como corrector y periodista. Quiso viajar a París, pero nunca estuvo allí, aunque sí visitó Madrid, donde conoció a Salvador Rueda. Su primer libro fue Hojas al viento (1890).
Escritores modernistas dominicanos [editar]
Manuel de Jesús Galván [editar]
Artículo principal: Manuel de Jesús Galván
Fue un novelista, político, periodista y diplomático dominicano (1834-1910). Su obra más importante es Enriquillo, una novela histórica que trata la conquista de América por los españoles desde el punto de vista de un joven indígena.
Escritores modernistas guatemaltecos [editar]
Enrique Gómez Carrillo [editar]
Artículo principal: Enrique Gómez Carrillo
Fue un crítico literario, escritor, periodista y diplomático de Guatemala, nacido en 1873 y fallecido en París en 1927. Tuvo una vida muy viajera y bohemia. Su obra es muy amplia, pero sobre todo destaca por sus crónicas. Fue escritor, crítico literario, periodista y diplomático. Consiguió una beca para estudiar en Madrid gracias a Rubén Darío, aunque en su viaje pasó primero por París, donde posteriormente sería cónsul. En 1892 publicó Esquisses, su primer libro, en Madrid. "Esquisses" quiere decir "esbozos" en francés. Fue académico de la RAE. Muchas de sus crónicas son muestras de los viajes que hizo, pero también tiene ensayos y novelas.
Escritores modernistas mexicanos [editar]
Amado Nervo
Amado Nervo [editar]
Artículo principal: Amado Nervo
Poeta mexicano que nació en 1870 y murió en 1919. Se le enmarca dentro del Modernismo pero su misticismo y tristeza contrastan con el resto de autores. Viajó a París, donde conoció a Oscar Wilde, y a Madrid, donde vivió un tiempo.
Manuel Gutiérrez Nájera [editar]
Artículo principal: Manuel Gutiérrez Nájera
Fue precursor del Modernismo en México. Nació en 1859 y murió en 1895 en Ciudad de México. Su obra va desde la poesía hasta la crítica teatral pasando por el periodismo, aunque destaca su actividad como gran cronista de la capital mexicana. Su estilo es cercano al Romanticismo. Utilizó pseudónimos frecuentemente, siendo el más conocido El duque Job. Tiene un estilo elegante y delicado. Sus obras más importantes son La duquesa Job, Hamlet a Ofelia, Odas breves, La serenata de Schubert, Cuentos frágiles y Cuentos color de humo.
Salvador Díaz Mirón [editar]
Artículo principal: Salvador Díaz Mirón
Mexicano, fue uno de los precursores del Modernismo, nació y murió en el Puerto de Veracruz (1853-1928). Pasó por tres etapas poéticas. La primera es más bien romántica y en la segunda su poesía va evolucionando hacia el Modernismo. Vivió en Estados Unidos, primero por decisión de su padre y más tarde por razones políticas. Su padre, periodista y político, siempre le influyó muchísimo, por lo que siguió sus pasos y se metió también en el mundo de la política. Era extremadamente violento y pasó varias temporadas en la cárcel. Su principal obra es Lascas, de 1901.
Luis Gonzaga Urbina [editar]
Artículo principal: Luis Gonzaga Urbina
Escritor mexicano que nació en México D.F. en 1864 y murió en Madrid en 1934. Tuvo relación con Manuel Gutiérrez Nájera. Además de él, Justo Sierra también influyó en su obra. Trabajó en numerosas revistas y periódicos, en estos últimos escribiendo críticas musicales y teatrales. Se dedicó también a la docencia, como literatura en la Escuela Nacional Preparatoria, donde había estudiado. En 1915 se exilió a La Habana. A pesar de su obra como crítico y cronista y sus escritos sobre literatura, destaca más como poeta, un poeta entre el Romanticismo y el Modernismo, no tan arrebatado como los románticos y mucho más sobrio que los modernistas.
Enrique González Martínez [editar]
Artículo principal: Enrique González Martínez
Poeta y diplomático mexicano nacido en Guadalajara el 13 de abril de 1871 y fallecido el 19 de febrero de 1952. Su poesía es sobria y tiene tintes filosóficos. Entre sus obras están Ausencia y canto, Bajo el signo mortal y Babel.
José Juan Tablada [editar]
Artículo principal: José Juan Tablada
Poeta, diplomático y periodista que nació en Ciudad de México y murió en Nueva York (1871-1945), donde trabajó como vicecónsul. Colaboró con sólo 19 años en El Universal y defendió el Modernismo en Revista moderna. Su labor como diplomáitco le llevó a trabajar en muchos lugares fuera de Sudamérica, como Japón, Francia y Estados Unidos. En su poesía utilizaba muchísimo la metáfora y también fue uno de los primeros en hacer ideogramas y en estudiar el arte hispanoamericano.
Escritores modernistas peruanos [editar]
José Santos Chocano
José Santos Chocano [editar]
Artículo principal: José Santos Chocano
Fue un poeta peruano que nació en Lima en 1875 y murió en Santiago de Chile en 1934. Tuvo una vida bastante agitada, recorrió América y viajó a España, participó en política y fue asesinado por un loco en Chile. Influyó mucho en la poesía peruana.
Manuel González Prada [editar]
Artículo principal: Manuel González Prada
Nació y murió en Lima (1844-1918). Fue ensayista, pensador anarquista, poeta, director de la Biblioteca Nacional de Perú y el mayor representante del ensayo político y del Realismo en ese país. Se le enmarca también dentro del Modernismo por sus innovaciones poéticas, por lo que es uno de los precursores del movimiento. Siempre hizo una fuerte crítica de la sociedad en la que vivía, además de que fuera todo un reformista social y político. Su deseo de progreso se deja ver, por ejemplo, por su rechazo de todo lo español, a pesar de que visitó España, donde conoció las teorías anarquistas. Residió unos siete años en Europa, donde conoció a importantes escritores. A pesar de pertenecer a una familia aristocrática y muy religiosa de Lima, fue excomulgado por su obra Pájinas libres (1894). Se identificó con las "clases bajas" de Perú antes que con su origen hidalgo, algo que se puede ver en la manera en que acorta su nombre al firmar sus escritos. Otras obras importantes suyas son Horas de lucha (1908), Minúsculas (1901) y Exóticas (1911).
Manuel González Prada
Zoila Aurora Cáceres Moreno [editar]
Artículo principal: Aurora Cáceres
Nacida en Lima en 1872, murió en Madrid en 1958. Es representante del Modernismo, del indigenismo y del feminismo, ya que escribió ensayos como La emancipación de la mujer. Estudió en Alemania y en París y tenía un carácter cosmopolita y fue también defensora del catolicismo. En la capital francesa es donde empezó a escribir, cuando era esposa de Enrique Gómez Carrillo. La rosa muerta es una novela cosmopolita modernista que, sin embargo, cambia el concepto de la mujer en el Modernismo. Su vida fue más bien triste, por pérdidas de familiares, por su matrimonio y por su exilio.
Clemente Palma Román [editar]
Artículo principal: Clemente Palma Román
Era hijo del también escritor Ricardo Palma. Nació y murió en Lima (1872-1946). Leyó a escritores rusos y se nota su influencia en sus obras, así como la de Edgar Allan Poe. Trata temas fantásticos, psicológicos, de terror y de ciencia ficción, y muchos de sus personajes son algo perversos. Se dedicó a la prensa (Prisma, Variedades, La crónica) y fue un gran cuentista, con obras como Cuentos malévolos (1904) o Historietas Malignas (1925). Entre sus novelas más importantes están Mors ex vita y XYZ.
Abraham Valdelomar [editar]
Artículo principal: Abraham Valdelomar
Nacido en Ica (1888) y fallecido en Ayacucho (1919), fue un escritor muy completo, pues cultivó todos los géneros y es, junto a Clemente Palma y a Ramón Ribeiro, uno de los escritores de cuentos más importantes de Perú. Sus experiencias infantiles, relacionadas con el campo y el mar, influyeron enormemente en su obra posterior. Colaboró en revistas como dibujante, poeta y cuentista; y en sus inicios se ve la influencia de González Prada y de Gabriele D'Annunzio. Su obra más importante es El Caballero Carmelo, escrita en su periodo de diplomático en Roma. Los hijos del Sol es otra colección de cuentos también destacable.
Ventura García Calderón [editar]
Artículo principal: Ventura García Calderón
Nacido en la capital francesa, donde vivió la mayor parte de su vida (1886-1959), fue escritor y diplomático. Su obra, de la que buena parte está en francés, consiste sobre todo en cuentos, que tratan principalmente de fantasía, intriga y violencia y se ambientan en Perú y en lugares andinos, aunque desconocía bastante el interior del país y se notan prejuicios hacia los indígenas.
Escritores modernistas uruguayos [editar]
Delmira Agustini
Delmira Agustini [editar]
Artículo principal: Delmira Agustini
Poetisa uruguaya descendiente de inmigrantes italianos nacida en Montevideo y asesinada por su ex-esposo en esa misma ciudad (1886-1914). Consideraba a Darío como su maestro, y forma parte junto a él, Julio Herrera y Leopoldo Lugones de la Generación de 1900. En sus obras trata temas fantásticos, eróticos y exóticos y también se interesó en la sexualidad femenina. El personaje principal del erotismo es Eros, que le sirve de inspiración y al que le dedica Los cálices vacíos.
Julio Herrera y Reissig [editar]
Artículo principal: Julio Herrera y Reissig
Montevideano como Agustini, nacido en 1875 y fallecido tempranamente en 1910. Educado en el Romanticismo, se convirtió en líder del Modernismo en Uruguay. Su familia tenía poder económico y social (su tío llegó a ser presidente de Uruguay), sus problemas tenían que ver con su mala salud, que no le permitió viajar como hicieron la mayoría de modernistas. Escribió ensayos políticos y ficción, pero lo más importante de su obra es la poesía. Su reconocimiento literario llegó después de su muerte.
Realismo
Es una corriente del escritor y contertulio francés Jules Champfleury (1821-1889), el por primera vez definió su arte como ' realista '. El realismo literario se encuentra inscrito dentro de un movimiento más grande que afecta también a las artes plásticas, al cine (Neorrealismo), a la fotografía (que nació con él en el siglo XIX), y a la filosofía de la ciencia (Popper y Mario Bunge). Las obras realistas pretenden narrar documentalmente la sociedad de la época y los ambientes más cercanos al escritor, en oposición a la estética del Romanticismo, que se complacía en ambientaciones exóticas y personajes poco corrientes y extravagantes. La estética del Realismo, fascinada por los avances de la ciencia, intenta hacer de la literatura un documento que nos pueda servir de testimonio sobre la sociedad de su época, a la manera de la recién nacida fotografía. Por ello describe todo lo normal y típico y prefiere los personajes groseros y corrientes, de los que toma buenos apuntes a través de cuadernos de observación, a los personajes extravagantes o insólitos típicos del anterior Romanticismo. Esta estética propugna a su vez una ética, una moral fundamentada en la moderación y síntesis de cualquier contradicción, la objetividad y el materialismo.
En cuanto a los procedimientos literarios del Realismo, son característicos el abuso de la descripción detallada y prolija, enumeraciones y sustantivos concretos; el uso del párrafo largo y complejo provisto de abundante subordinación, la reproducción casi magnetofónica del habla popular, tal cual se pronunciaba y sin corrección alguna que pretenda idealizarla, y el uso de un estilo poco caracterizado, un lenguaje "invisible" que exprese personajes, hechos y situaciones objetivamente sin llamar la atención sobre el escritor.
Al igual que el Romanticismo, el Realismo tuvo dos corrientes, una conservadora, que alababa las viejas costumbres populares (José María de Pereda, Juan Valera), y otra progresista, caracterizada por la denuncia social (Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas "Clarín").
Características [editar]
Los rasgos fundamentales del Realismo son los siguientes:
* Procura mostrar en las obras una reproducción fiel y exacta de la realidad.
* Hace un uso minucioso de la descripción, para mostrar perfiles exactos de los temas, personajes, situaciones e incluso lugares; lo cotidiano y no lo exótico es el tema central, exponiendo problemas políticos, humanos y sociales.
* Rechaza el sentimentalismo, muestra al hombre objetivamente pues da toques de una realidad cruda.
* El lenguaje utilizado en las obras es coloquial y crítico, ya que expresa el habla común y corriente.
* Así como rechaza lo sentimental, de igual forma lo espiritual, dando como resultados toques individualistas.
* Las obras muestran una relación mediata entre las personas y su entorno económico y social, del cual son exponente; la historia muestra a los personajes como testimonio de una época, una clase social, un oficio, etc.
* Temas relacionados con los problemas de la existencia humana.
* El autor analiza, reproduce y denuncia los males que aquejan a su sociedad.
* Transmitir ideas de la forma más verídica y objetiva posible.
* En pocas palabras el realismo pretende reflejar la verdad tal y como es.
* Los sucesos narrados eran tan "reales" que se asemejaban mucho a las crónicas de la vida cotidiana tomadas de los diarios o narradas por testigos oculares.
Evolución del realismo europeo [editar]
El origen del realismo literario europeo hay que ir a buscarlo en la literatura española medieval y la novela picaresca española y, en concreto, en la versión que configuró sobre esa tradición el novelista Miguel de Cervantes. El desmitificador modelo cervantino influyó poderosamente en la literatura europea posterior, pero el descrédito por el que pasó el género narrativo durante el siglo XVIII aplazó su influjo europeo hasta bien entrado el siglo XIX, salvo en el caso de Inglaterra, que en el siglo XVIII comenzó su propio realismo de la mano de Henry Fielding y Tobias Smollett, y del que buena parte de los escritores realistas posteriores son deudores.
La novela realista europea viene a ser la épica de la clase media o burguesa que ha conseguido —a lo largo de sucesivas revoluciones que le han ido confiriendo cada vez mayor poder (1789, 1820, 1830 y 1848)—, instalarse como clase dominante en todos los aspectos de la vida, incluido el cultural y el estético. Los ideales burgueses (materialismo, utilitarismo, búsqueda del éxito económico y social) irán apareciendo en la novela poco a poco, y en su fase final también irán apareciendo algunos de sus problemas internos (el papel de la mujer instruida y sin embargo desocupada; el éxodo del campo a la ciudad y la mutación de valores subsecuente, por ejemplo). Por otra parte, cuando se vayan reiterando y agotando los temas relativos a la burguesía, la descripción realista irá penetrando en otros ámbitos y dejará la mera descripción externa de las conductas para pasar a la descripción interna de las mismas, transformándose en novela psicológica y generando procedimientos narrativos introspectivos como el monólogo interior. Todo ello posibilitó la aparición de movimientos en cierta manera opuestos, como el Espiritualismo, por un lado, visible en la última etapa de narradores realistas como Benito Pérez Galdós, Fiódor Dostoievski y León Tolstoy, y el Naturalismo, por otro, que exageraba los contenidos sociales, documentales y científicos del Realismo, aproximándose a la descripción de las clases humildes, marginadas y desfavorecidas. Los autores tratarán de ofrecer personajes y situaciones comunes, lo que convierte a la obra literaria en una fuente de primer orden para el conocimiento del pasado histórico, aun teniendo en cuenta las precauciones que deben tomarse para un uso documental de las fuentes literarias.
En Francia fueron escritores realistas Henri Beyle, "Stendhal", Honoré de Balzac, Prosper Merimée y Gustave Flaubert. En el Reino Unido, William Makepeace Thackeray, Charles Dickens y Mary Ann Evans (mejor conocida por su seudónimo, George Eliot); en Rusia, Iván Turguéniev, Lev Tolstói y Fiódor Dostoievski. En Estados Unidos, Mark Twain, Henry James y Theodore Dreiser. En Italia, el movimiento se denominó verismo y tiene a su más caracterizado representante en Giovanni Verga. En cuanto a la literatura escrita en alemán, pueden considerarse realistas los novelistas suizos Albert Bitzius (que utilizaba el seudónimo Jeremías Gotthelf), Gottfried Keller, Conrad Ferdinand Meyer, el austríaco Adalbert Stifter y los alemanes Friedrich Hebbel (dramaturgo), Theodor Storm, Theodor Fontane, Gustav Freytag y Wilhelm Raabe, aunque esta estética todavía continuó renovándose durante el siglo XX a través de la obra literaria de Thomas Mann.
En cuanto a los procedimientos literarios del Realismo, son característicos el abuso de la descripción detallada y prolija, enumeraciones y sustantivos concretos; el uso del párrafo largo y complejo provisto de abundante subordinación, la reproducción casi magnetofónica del habla popular, tal cual se pronunciaba y sin corrección alguna que pretenda idealizarla, y el uso de un estilo poco caracterizado, un lenguaje "invisible" que exprese personajes, hechos y situaciones objetivamente sin llamar la atención sobre el escritor.
Al igual que el Romanticismo, el Realismo tuvo dos corrientes, una conservadora, que alababa las viejas costumbres populares (José María de Pereda, Juan Valera), y otra progresista, caracterizada por la denuncia social (Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas "Clarín").
Características [editar]
Los rasgos fundamentales del Realismo son los siguientes:
* Procura mostrar en las obras una reproducción fiel y exacta de la realidad.
* Hace un uso minucioso de la descripción, para mostrar perfiles exactos de los temas, personajes, situaciones e incluso lugares; lo cotidiano y no lo exótico es el tema central, exponiendo problemas políticos, humanos y sociales.
* Rechaza el sentimentalismo, muestra al hombre objetivamente pues da toques de una realidad cruda.
* El lenguaje utilizado en las obras es coloquial y crítico, ya que expresa el habla común y corriente.
* Así como rechaza lo sentimental, de igual forma lo espiritual, dando como resultados toques individualistas.
* Las obras muestran una relación mediata entre las personas y su entorno económico y social, del cual son exponente; la historia muestra a los personajes como testimonio de una época, una clase social, un oficio, etc.
* Temas relacionados con los problemas de la existencia humana.
* El autor analiza, reproduce y denuncia los males que aquejan a su sociedad.
* Transmitir ideas de la forma más verídica y objetiva posible.
* En pocas palabras el realismo pretende reflejar la verdad tal y como es.
* Los sucesos narrados eran tan "reales" que se asemejaban mucho a las crónicas de la vida cotidiana tomadas de los diarios o narradas por testigos oculares.
Evolución del realismo europeo [editar]
El origen del realismo literario europeo hay que ir a buscarlo en la literatura española medieval y la novela picaresca española y, en concreto, en la versión que configuró sobre esa tradición el novelista Miguel de Cervantes. El desmitificador modelo cervantino influyó poderosamente en la literatura europea posterior, pero el descrédito por el que pasó el género narrativo durante el siglo XVIII aplazó su influjo europeo hasta bien entrado el siglo XIX, salvo en el caso de Inglaterra, que en el siglo XVIII comenzó su propio realismo de la mano de Henry Fielding y Tobias Smollett, y del que buena parte de los escritores realistas posteriores son deudores.
La novela realista europea viene a ser la épica de la clase media o burguesa que ha conseguido —a lo largo de sucesivas revoluciones que le han ido confiriendo cada vez mayor poder (1789, 1820, 1830 y 1848)—, instalarse como clase dominante en todos los aspectos de la vida, incluido el cultural y el estético. Los ideales burgueses (materialismo, utilitarismo, búsqueda del éxito económico y social) irán apareciendo en la novela poco a poco, y en su fase final también irán apareciendo algunos de sus problemas internos (el papel de la mujer instruida y sin embargo desocupada; el éxodo del campo a la ciudad y la mutación de valores subsecuente, por ejemplo). Por otra parte, cuando se vayan reiterando y agotando los temas relativos a la burguesía, la descripción realista irá penetrando en otros ámbitos y dejará la mera descripción externa de las conductas para pasar a la descripción interna de las mismas, transformándose en novela psicológica y generando procedimientos narrativos introspectivos como el monólogo interior. Todo ello posibilitó la aparición de movimientos en cierta manera opuestos, como el Espiritualismo, por un lado, visible en la última etapa de narradores realistas como Benito Pérez Galdós, Fiódor Dostoievski y León Tolstoy, y el Naturalismo, por otro, que exageraba los contenidos sociales, documentales y científicos del Realismo, aproximándose a la descripción de las clases humildes, marginadas y desfavorecidas. Los autores tratarán de ofrecer personajes y situaciones comunes, lo que convierte a la obra literaria en una fuente de primer orden para el conocimiento del pasado histórico, aun teniendo en cuenta las precauciones que deben tomarse para un uso documental de las fuentes literarias.
En Francia fueron escritores realistas Henri Beyle, "Stendhal", Honoré de Balzac, Prosper Merimée y Gustave Flaubert. En el Reino Unido, William Makepeace Thackeray, Charles Dickens y Mary Ann Evans (mejor conocida por su seudónimo, George Eliot); en Rusia, Iván Turguéniev, Lev Tolstói y Fiódor Dostoievski. En Estados Unidos, Mark Twain, Henry James y Theodore Dreiser. En Italia, el movimiento se denominó verismo y tiene a su más caracterizado representante en Giovanni Verga. En cuanto a la literatura escrita en alemán, pueden considerarse realistas los novelistas suizos Albert Bitzius (que utilizaba el seudónimo Jeremías Gotthelf), Gottfried Keller, Conrad Ferdinand Meyer, el austríaco Adalbert Stifter y los alemanes Friedrich Hebbel (dramaturgo), Theodor Storm, Theodor Fontane, Gustav Freytag y Wilhelm Raabe, aunque esta estética todavía continuó renovándose durante el siglo XX a través de la obra literaria de Thomas Mann.
Literatura del Barroco
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El barroco es un movimiento artístico y cultural extendido por toda Europa y que entraña una evolución de las ideas del Renacimiento, que en algunos casos supone cambios drásticos en la forma de pensar.
En principio el término barroco no se utilizó más que para las artes plásticas, es en los años 1920 cuando se empieza a hablar de barroco literario, dando la idea de que el movimiento afectó no sólo a la forma y a la plástica, sino también a las formas literarias. Aún más importante, asumir la existencia de un barroco literario supone asumir el barroco como un movimiento de tipo ideológico, no sólo formal y ver su profunda relación con la Contrarreforma. Sin embargo, esto llevó a algunos mucho más allá, negando su relación con el Renacimiento y presentándolo como un movimiento enfrentado, lo que tampoco es cierto.
Poetas relacionados: [editar]
* Luis de Góngora y Argote.
* Francisco de Quevedo y Villegas.
* Sor Juana Inés de la Cruz
El barroco trae consigo una renovación de técnicas y de estilos. En Europa, y sobre todo en España la Contrarreforma influye en gran medida sobre este movimiento; las expresiones italianas que llegaban desde el Renacimiento se asimilan pero al mismo tiempo se españolizan y las técnicas y estilos se adaptan aún más a la tradición española.
Los poetas barrocos del siglo XVII, siguieron mezclando estrofas tradicionales con las nuevas, así cultivaron el terceto, el cuarteto, el soneto y la redondilla. Se sirvieron de copiosas figuras retóricas de todo tipo, buscando una disposición formal recargada. No supone una ruptura con el clasicismo renacentista, sino que se intensifican los recursos estilísticos del arte renacentista, en busca de una complicación ornamental, en busca de la exageración de los recursos dirigidos a los sentidos, hasta llegar a un enquistamiento de lo formal.
En este siglo XVII en que aparece el movimiento barroco se intensifican los tópicos que ya venían dándose en el Renacimiento, pero en especial los más negativos: fugacidad de la vida, rapidez con que el tiempo huye, desaparición de los goces, complejidad del mundo que rodea al hombre, etc.
La Literatura del siglo XVI se expresaba en un estilo sereno y de equilibrio; el barroco del XVII viene a desestabilizar esa serenidad y diversas fuerzas entran en conflicto. Estas características se dan en toda Europa y en cada país toman un nombre diferente:
* Eufuismo le llaman los poetas ingleses
* Preciosismo en Francia
* Marinismo en Italia
Literatura barroca en España. Características [editar]
Artículo principal: Literatura española del Barroco
Pero es en España donde el barroco se da con mayor intensidad y donde adquiere mayor originalidad. El cambio de mentalidad en las personas y una cierta conciencia de inseguridad y de crisis hacen que se extienda una gran preferencia por las características propias de este movimiento. Los escritores del siglo XVII se inspiran en una filosofía de renuncia que es la filosofía estoica de Séneca y al mismo tiempo tienen muy en cuenta el sentido religioso de la vida.
Los escritores españoles del siglo XVII aportan en sus obras la doctrina del desengaño y del pesimismo. No se dejan embaucar por la belleza de la Naturaleza; creen que es falsa y engañadora. Todas estas tendencias se hallaban incipientes en el periodo anterior, en el renacimiento y en el barroco no hacen otra cosa que intensificarse hasta llegar a la exageración.
A finales del siglo XVI, la situación social y política de España predispone a los escritores a imbuirse de lleno en este movimiento: el hambre, la peste, la desigualdad social, los pícaros, los mendigos, las miserias, los sueños de grandeza, etc. Todos estos temas son llevados a la literatura; es una situación apropiada para que nazca esa literatura cuyos cimientos están en la decepción, en el desengaño, en lo poco que valen las grandezas humanas.
A esta época se le llamo "El Siglo De Oro" en España y solo en España debido a su resplandor literario y al surgimiento de importantes artistas líricos.
Esta época surgen 3 tendencias literarias y cada una destaca con su representante o máximo exponente:
-CULTERANISMO: Solo la élite de la época en cuanto a lírica entraba en esta corriente, que se caracteriza por centrar su atención en la forma de la obra y en la parte estética de ésta, su maximo exponente y representante fue Luis de Góngora.
-CONCEPTISMO: Se caracteriza por centrar su atención en el mensaje y la profundidad de las palabras, su máximo exponente o representante fue Francisco De Quevedo.
-CLASICISMO: Se caracterizó por centrar principalmente su atención en entregar un mensaje moral a el lector, sus máximos exponentes o representantes fueron: Rodrigo Caró, Bartolomé y Lupercio Leonardo De Argensola.
El barroco es un movimiento artístico y cultural extendido por toda Europa y que entraña una evolución de las ideas del Renacimiento, que en algunos casos supone cambios drásticos en la forma de pensar.
En principio el término barroco no se utilizó más que para las artes plásticas, es en los años 1920 cuando se empieza a hablar de barroco literario, dando la idea de que el movimiento afectó no sólo a la forma y a la plástica, sino también a las formas literarias. Aún más importante, asumir la existencia de un barroco literario supone asumir el barroco como un movimiento de tipo ideológico, no sólo formal y ver su profunda relación con la Contrarreforma. Sin embargo, esto llevó a algunos mucho más allá, negando su relación con el Renacimiento y presentándolo como un movimiento enfrentado, lo que tampoco es cierto.
Poetas relacionados: [editar]
* Luis de Góngora y Argote.
* Francisco de Quevedo y Villegas.
* Sor Juana Inés de la Cruz
El barroco trae consigo una renovación de técnicas y de estilos. En Europa, y sobre todo en España la Contrarreforma influye en gran medida sobre este movimiento; las expresiones italianas que llegaban desde el Renacimiento se asimilan pero al mismo tiempo se españolizan y las técnicas y estilos se adaptan aún más a la tradición española.
Los poetas barrocos del siglo XVII, siguieron mezclando estrofas tradicionales con las nuevas, así cultivaron el terceto, el cuarteto, el soneto y la redondilla. Se sirvieron de copiosas figuras retóricas de todo tipo, buscando una disposición formal recargada. No supone una ruptura con el clasicismo renacentista, sino que se intensifican los recursos estilísticos del arte renacentista, en busca de una complicación ornamental, en busca de la exageración de los recursos dirigidos a los sentidos, hasta llegar a un enquistamiento de lo formal.
En este siglo XVII en que aparece el movimiento barroco se intensifican los tópicos que ya venían dándose en el Renacimiento, pero en especial los más negativos: fugacidad de la vida, rapidez con que el tiempo huye, desaparición de los goces, complejidad del mundo que rodea al hombre, etc.
La Literatura del siglo XVI se expresaba en un estilo sereno y de equilibrio; el barroco del XVII viene a desestabilizar esa serenidad y diversas fuerzas entran en conflicto. Estas características se dan en toda Europa y en cada país toman un nombre diferente:
* Eufuismo le llaman los poetas ingleses
* Preciosismo en Francia
* Marinismo en Italia
Literatura barroca en España. Características [editar]
Artículo principal: Literatura española del Barroco
Pero es en España donde el barroco se da con mayor intensidad y donde adquiere mayor originalidad. El cambio de mentalidad en las personas y una cierta conciencia de inseguridad y de crisis hacen que se extienda una gran preferencia por las características propias de este movimiento. Los escritores del siglo XVII se inspiran en una filosofía de renuncia que es la filosofía estoica de Séneca y al mismo tiempo tienen muy en cuenta el sentido religioso de la vida.
Los escritores españoles del siglo XVII aportan en sus obras la doctrina del desengaño y del pesimismo. No se dejan embaucar por la belleza de la Naturaleza; creen que es falsa y engañadora. Todas estas tendencias se hallaban incipientes en el periodo anterior, en el renacimiento y en el barroco no hacen otra cosa que intensificarse hasta llegar a la exageración.
A finales del siglo XVI, la situación social y política de España predispone a los escritores a imbuirse de lleno en este movimiento: el hambre, la peste, la desigualdad social, los pícaros, los mendigos, las miserias, los sueños de grandeza, etc. Todos estos temas son llevados a la literatura; es una situación apropiada para que nazca esa literatura cuyos cimientos están en la decepción, en el desengaño, en lo poco que valen las grandezas humanas.
A esta época se le llamo "El Siglo De Oro" en España y solo en España debido a su resplandor literario y al surgimiento de importantes artistas líricos.
Esta época surgen 3 tendencias literarias y cada una destaca con su representante o máximo exponente:
-CULTERANISMO: Solo la élite de la época en cuanto a lírica entraba en esta corriente, que se caracteriza por centrar su atención en la forma de la obra y en la parte estética de ésta, su maximo exponente y representante fue Luis de Góngora.
-CONCEPTISMO: Se caracteriza por centrar su atención en el mensaje y la profundidad de las palabras, su máximo exponente o representante fue Francisco De Quevedo.
-CLASICISMO: Se caracterizó por centrar principalmente su atención en entregar un mensaje moral a el lector, sus máximos exponentes o representantes fueron: Rodrigo Caró, Bartolomé y Lupercio Leonardo De Argensola.
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