jueves, 8 de enero de 2009

Un mundo sin fin

Año 1327. El día de Todos los Santos cuatro niños se conocen en la catedral de Kingsbridge. Son una ladronzuela (Gwenda), un matón (Ralph), un niño prodigio (Merthin) y una chica que quiere ser médico (Caris). Esa noche marcará sin duda la evolución del resto de sus vidas: descubren en el bosque a un caballero (Sir Thomas), que tras matar a dos hombres, hace enterrar en el bosque un secreto a uno de los chicos.

En su vida de adultos, sus vidas estarán rodeadas de ambición, el amor, el odio y venganza. De los hermanos, Merthin se convertirá en un ingenioso arquitecto y viajará lejos, el otro, Ralph, será un poderoso y corrupto noble. Caris desafiará el poder de la iglesia medieval, su primo Godwyn se convierte en el prior y en su peor enemigo. Gwenda luchará por un amor imposible y por mantener sus secretos a salvo. Todos ellos vivirán siempre bajo la sombra de los terribles asesinatos que presenciaron en su infancia, y con el miedo a contraer la peste bubónica que diezma la población de la ciudad.

La novela está inspirada en la catedral de Santa María, ubicada en Vitoria.

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